10/01/2026
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El 14 de octubre de 1964, en el Estadio Nacional de Tokio, se llevaba a cabo la carrera de los 10.000 metros. Los ganadores celebraban su triunfo, pero en la pista quedaba un hombre solo llamado Ranatunge Karunananda con la dorsal 67 representando a Ceilán (Sri Lanka). El hombre ya había sido doblado cuatro veces por el ganador, Billy Mills, aunque estaba enfermo, y sufría un dolor visible.
Al principio, el público se burló. Nueve corredores ya se habían retirado y la lógica dictaba que él hiciera lo mismo. Pero Karunananda siguió dando vueltas agónicas, su reto era terminar a como diera lugar. El estadio paso de burlarse y abuchearlo, al silencio, y del silencio a una ovación estruendosa.
70.000 personas terminaron de pie animando al último lugar con más fuerza que al ganador.
Al cruzar la meta, explicó el motivo por el cual no de rindió: "Tengo una hija pequeña en casa. Cuando crezca, quiero decirle que su padre fue a los Juegos Olímpicos y corrió hasta el final, aunque perdió".
A demás, explicó que su país había hecho un gran sacrificio económico para enviarlo y él no podía devolverles una rendición.
Japón quedó tan conmovido que incluyó su historia en los libros de texto de primaria durante años bajo el título "Uniforme Número 67", enseñando a millones de niños que la perseverancia vale más que el oro. Trágicamente, Karunananda falleció ahogado diez años después, a los 38 años, sin saber que era un héroe en tierras lejanas.
52 años después, en 2016, su nieta Oshadi llegó a Japón para estudiar, la barrera del idioma y la soledad fueron demasiado difícil lo que la llevó a estar a punto de rendirse y volver a casa. Fue entonces cuando un amigo le mostró el video de su abuelo dándolo todo por terminar la carrera.
Al ver que él no paró, ella recordó las palabras de su madre: "Debes terminar lo que empezaste". Oshadi decidió quedarse. Hoy trabaja como cuidadora de ancianos en la prefectura de Gunma, devolviendo el honor a la nación que aplaudió a su abuelo.
Fuente The Mainichi Shimbun, Archivos Olímpicos (IOC) y Ministerio de Educación de Japón. Crónica histórica verificada.