24/03/2026
🔥 Encefalopatía hepática 2026: lo nuevo de las guías ACG que sí cambia tu práctica
🧠 Sí, son las nuevas guías
Acaba de publicarse la actualización del American College of Gastroenterology (ACG) 2026, una de las más esperadas en hepatología.
Y aunque podría parecer una simple revisión… en realidad trae un cambio de enfoque importante: menos laboratorio, más clínica.
📚 Basado en: ACG Clinical Guideline: Hepatic Encephalopathy — 2026
🧠 Primero: redefiniendo la enfermedad
La encefalopatía hepática ya no se plantea como un problema aislado de amonio elevado.
Se entiende ahora como una disfunción cerebral compleja, con múltiples mecanismos y con impacto no solo en el paciente, sino también en su entorno y en el sistema de salud.
Esto cambia cómo la evaluamos y cómo la tratamos.
🚨 El cambio más importante: el amonio deja de ser protagonista
Las guías son claras: no se recomienda usar amonio para diagnosticar ni para guiar tratamiento.
Hasta un 40% de los pacientes pueden tener niveles normales y aun así presentar encefalopatía.
En la práctica, esto significa algo muy simple: no tomes decisiones basadas en un número que puede engañarte.
🧠 Diagnóstico: volvemos a lo básico
La encefalopatía hepática es un diagnóstico clínico.
Se basa en el contexto (cirrosis), la clínica y la exclusión de otras causas. No hay una prueba única que lo confirme.
Y esto tiene una implicación importante: el juicio clínico vuelve a ser central.
⚠️ Otro punto clave: no todo es encefalopatía
Las guías advierten que más del 50% de los pacientes con deterioro cognitivo pueden tener otras causas.
Demencia, trastornos del sueño, depresión o fármacos pueden simular el cuadro.
Por eso, asumir que todo paciente cirrótico confuso tiene encefalopatía es un error frecuente.
💊 Tratamiento: pocas novedades, pero mejor enfoque
Se mantienen los pilares:
• Lactulosa como tratamiento base
• Rifaximina para prevenir recurrencias
Lo importante es cómo se usan. La lactulosa debe ajustarse a la clínica (2–3 deposiciones al día), no a valores de laboratorio.
🧠 El verdadero punto crítico: buscar el desencadenante
La encefalopatía casi siempre tiene un disparador.
Infección, sangrado, deshidratación, estreñimiento o fármacos son los más frecuentes.
Si no corriges esto, el paciente no va a mejorar, por más tratamiento que indiques.
🍽️ Nutrición: se rompe un viejo mito
Uno de los cambios más importantes es el enfoque nutricional.
Ya no se recomienda restringir proteínas. Al contrario, se aconseja un aporte adecuado (1.2–1.5 g/kg/día).
La sarcopenia se reconoce como un factor clave en la evolución del paciente.
🧠 Mensaje final
Estas guías no traen grandes cambios farmacológicos.
Pero sí cambian la forma de pensar la enfermedad: menos números, más contexto, más clínica.
La encefalopatía hepática no se trata con un valor de amonio… se trata entendiendo al paciente.
💡 Aplicabilidad clínica
• No uses amonio para decidir manejo
• Confirma que realmente sea encefalopatía
• Busca siempre el desencadenante
• Ajusta lactulosa según respuesta clínica
• No restrinjas proteínas
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