20/08/2020
Las distorsiones cognitivas son interpretaciones “erróneas” de la realidad que nos llevan a percibir el mundo de manera poco objetiva. Esa interpretación, que se presenta en forma de pensamientos automáticos, desencadena emociones “negativas” que dan lugar a conductas no deseadas o desadaptativas.
Veamos algunas de las distorsiones más comunes:
Adivinación: Este pensamiento irracional consiste en hacer una predicción y luego convencerse de que es un hecho ya establecido. El problema surge al confundir una posibilidad con una probabilidad. El pensamiento catastrófico muchas veces empieza por los “Y si…? Ej.: “Y si no les gusto en este nuevo trabajo y me despiden pronto?”.
Pensamiento todo o nada: esta es la tendencia a evaluar las cualidades personales y acontecimientos en extremos (blancos o negros). Esto suele expresarse con palabras como “correcto”, “incorrecto”, “bueno”, “malo”. Ej.:“Todo me va mal”.
Los debería: este pensamiento consiste en la transformación de elecciones, deseos o preferencias personales en absolutos universales. Ej.: “No debo cometer errores”
El primer paso de estas distorsiones es ser conscientes de ellas, conocerlas, darse cuenta de cuando nos ocurren y aprender a readaptar la interpretación para que resulten más saludables, razonables y acertadas.
En psicoterapia, trabajamos sobre ellas, ya que partimos de la base de que no sufrimos por las cosas en sí mismas, sino por la interpretación que hacemos de ellas.