20/05/2021
PORQUE LOS ENFERMOS MEJORAN ANTES DE DESENCARNAR.
Me acuerdo de muchos casos comprobados en mi propia familia, en que la persona lleva una tendencia continuada en la que ya no quiere comer, porque dice que no puede, que la comida se le hace una bola en la garganta, etc… Eso decía mi madre en sus últimos días.
Fue curioso que el día antes, a la hora de comer, se comió todo lo que le trajeron sin rechistar. Incluso lo comuniqué a mis familiares más próximos. Al día siguiente, por la madrugada, partió.
Otros casos, los viví en el propio hospital. Cuando las enfermeras echaban a la gente de la habitación para cambiar las sábanas al enfermo. Con la salida de todos, el ambiente cambiaba y el enfermo era desatado fluidicamente más rápido.
Y es que, la proximidad a los enfermos hace que el propio cuerpo humano, busque su supervivencia, succionando las energías de aquellos que rodean al enfermo, y el propio llanto hace con que aquel que llora, no sea consciente de la succión de energías. Por esto, aquellos que acompañan a enfermos en el hospital, incluso sin hacer nada, salen cansados… no por aburrimiento sino porque sus energías son extraídas, invisiblemente, por aquellos que las necesitan para agarrarse a la vida.
En caso de enfermedad, el proceso de Ruptura de las ataduras fluídicas del enfermo ocurren más lentamente. A veces ocurre que los equipos socorristas inician el proceso de desligamiento, pero los parientes están junto al enfermo y vibran tan intensamente para que éste se ponga bien, que dificultan mucho su proceso de desligamiento.
Para resolver esta situación, los socorristas hacen con que el enfermo tenga una repentina mejoría. De esta forma, los familiares quedan aliviados y se apartan, continuando sus tareas diarias. En este momento, los socorristas pueden retomar el proceso de desligamiento y el enfermo fallece en poco tiempo.
En un velatorio acostumbra haber una nube cenicienta de tanta tristeza que paira en el lugar.
A veces el espíritu está ausente, ya desligado de la materia. Otras veces, el espíritu está confuso en el lugar y a veces está durmiendo junto al cuerpo. Lo que dificulta en estos lugares es la tristeza y el llanto de las personas.
Sería tan maravilloso si todos comprendiesen la desencarnación tal como verdaderamente es, y aceptasen la ausencia física, ayudando al desencarnado con pensamientos de amor y cariño, rezando por él con fe, ayudándolo en su desligamiento y en su ida a su nueva jornada en el plano espiritual.
Por ello, cuando estemos en un hospital, en el ala de paliativos, debemos mantener nuestra posición de recogimiento, oración y mentalmente hablar al enfermo para que se deje ir, facilitando, de esta manera, el trabajo de los Espíritus que trabajan para la desencarnación.
En algunos casos, el propio enfermo, afirma ver cosas incoherentes. Personas que no las vemos, gente entrando por la ventana, llaman a familiares ya fallecidos, etc… Eso nos indica que los lazos fluídicos que le une al cuerpo se van desatando y que el enfermo ve más con los ojos del Espíritu que con los del cuerpo.
La mejor desencarnación es la de una persona que fue Espiritualizada en Vida, pues desencarna de una forma completamente tranquila, como durmiendo y despertando en un bonito lugar, ¡¡¡entre amigos!!! ¡¡¡Es un regresar tranquilo a la verdadera casa!!!
Johnny M.Moix.