18/09/2020
Los tabúes menstruales nos condicionan a entender como es que funciona nuestro ciclo menstrual, nos avergüenza y en ocasiones nos da temor.
Hay tantas interpretaciones de este hecho biológico como culturas en el mundo, por ejemplo, en Nepal las mujeres aun hoy en pleno siglo 21 siguen siendo excluidas de sus propios hogares, las envían a pequeñas cuevas que no tienen las condiciones aptas para vivir y transitar la menstruación con salud y armonía.
En estos sitios se exponen al frio más cruel, a muerte por asfixia o incluso a ser atacadas por animales, ¿porque hacen esto? En esta sociedad tienen la creencia que la mujer cuando menstrua y si está en su casa, traerá mala fortuna y desastres naturales. Si bien el gobierno prohibió estas prácticas, no han sido lo suficientemente radicales ya que en algunos pueblos remotos aun sucede.
En India, las mujeres sufren una gran estigmatización, de eso no se habla. Desde los 10 a los 50 años son consideradas impuras y por este motivo excluidas de eventos sociales y religiosos. Es una sociedad extremadamente patriarcal donde la mujer estar por debajo del hombre e incluso ellas mismas lo consideran asi ya que la creencia está muy arraigada.
En Irán el 48% de las mujeres consideran que la menstruación es una enfermedad, es casi imposible acceder a tampones ya que es un “riesgo para su virginidad”. Tengamos en cuenta que en este país creen que mantener la virginidad es importante por una cuestión moral y religiosa.
En Japón las mujeres no pueden ser chefs de Sushi ya que creen que su condición de mujer menstruante afecta su gusto y eso no se puede permitir a la hora de trabajar con platos de este tipo. Eso está cambiando pero muy lentamente.
En Tanzania se cree que la mujer esta maldita y que quien vea sangre menstrual quedara maldecido.
En Bangladesh las mujeres luego de utilizar paños deben enterrarlos para no atraer malos espíritus…
En América Latina los productos de higiene menstrual son productos de lujo, se debe pagar un impuesto extra por ello, el llamado impuesto sexista aplicado a todos los productos que usamos las mujeres. Teniendo en cuenta que además ganamos menos por el mismo trabajo que hace un hombre, es muy injusto.
En muchas zonas son inexistentes los productos de higiene menstrual, incluso las condiciones de saneamiento son inexistentes, esto acarrea muchas problemáticas ya que al no tener agua para higienizarse y no tener productos para recolectar la sangre la salud de las mujeres se ve afectada, al usar toallitas desechables nuevamente o al usar paños sucios están propensas a infecciones, canceres, problemas d fertilidad.
Su vida en comunidad o sociedad también se ve afectada, son excluidas del trabajo por no ser productivas como un hombre, son discriminadas en el colegio porque llego su menarca y muchos se burlan, esto da vergüenza y genera deserción escolar, también excluidas de eventos sociales.
Innumerables citas en los textos bíblicos de diferentes religiones, donde no somos puras, donde debemos alejarnos para no contaminar… una verdadera locura.
Y así podríamos seguir con un post extensísimo contando las realidades que sufrimos las mujeres en distintas partes del mundo, todas creencias traídas de los pelos por la religión y la sociedad dominada por el hombre, con el afán de denigrar un hecho biológico tan bello como menstruar.
Hay muchas ONGs que están haciendo tareas de educación menstrual en todas estas zonas y poco a poco se van cambiando las realidades de las mujeres! Queda mucho trabajo por hacer.
Gracias a la menstruación todos estamos aquí, respirando, habitando el mundo… Debemos conocer nuestro cuerpo, nuestra menstruación, saber que sucede, como siempre digo la información esta en el teléfono y abunda.
Todas las creencias deben respetarse pero cuando esa creencia hace que se pierda el respeto por el otro y sus derechos son nulos, ¡esa creencia debe ser erradicada!