14/02/2026
Los depredadores emocionales no se alimentan de razones,
se alimentan de reacciones.
De tu enojo, de tu culpa, de tu necesidad de explicarte.
Si te provocan y respondes, ganan.
Si te hieren y te defiendes, se fortalecen.
No buscan entendimiento:
buscan control.
Son expertos en perforar límites,
en activar heridas,
en extraer energía donde no les corresponde.
Yo aprendí algo esencial:
el silencio no es debilidad,
es inteligencia emocional.
Cuando no reaccionas,
cuando no justificas,
cuando no desciendes al barro,
les quitas su única fuente de poder.
Entonces sucede lo inevitable:
se quedan solos con su veneno
y terminan bebiéndolo ellos mismos.
No congelo el corazón.
Cierro accesos.
No me apago.
Me protejo.
Mi paz no se negocia.
Mi energía no se explica.
Y quien no sabe cuidar mi calma,
no tiene lugar en mi vida.
Creditos :
Psic Clara Aguiar Batiz