15/03/2026
LA UTILIDAD DE PREOCUPARSE
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Incluye un ejercicio
La investigación psicológica ha intentado medir esto empíricamente, y los resultados son bastante llamativos: la enorme mayoría de las cosas que tememos nunca ocurre.
1. Estudios sobre preocupaciones reales
Un estudio publicado en la revista científica Behavior Therapy pidió a personas con ansiedad que anotaran todas sus preocupaciones y luego registraran qué ocurría realmente. El resultado fue:
91,4 % de las preocupaciones no se hicieron realidad.
Solo 8,6 % ocurrió realmente.
Es decir: alrededor de 9 de cada 10 cosas que tememos no pasan.
2. Qué pasa con el pequeño porcentaje que sí ocurre
El mismo tipo de estudios muestra algo interesante:
De las preocupaciones que sí ocurrieron, cerca de 30 % terminaron siendo mejores de lo esperado.
Otros análisis populares de psicología cognitiva resumen el fenómeno así:
85 % de lo que nos preocupa nunca ocurre.
Del 15 % que sí ocurre, la mayoría de personas descubre que puede manejarlo mejor de lo que imaginaba.
Por eso algunos psicólogos dicen que aproximadamente el 97 % de las preocupaciones resultan innecesarias o exageradas.
3. Por qué pasa esto (explicación psicológica)
Hay varios mecanismos bien conocidos:
1. Sesgo de negatividad
El cerebro está diseñado para anticipar peligros, por lo que sobreestima la probabilidad de eventos negativos.
2. Heurística de disponibilidad
Recordamos más fácilmente eventos dramáticos, lo que nos hace pensar que son más probables.
3. Catastrofización
La mente tiende a proyectar el peor escenario posible, aunque estadísticamente sea improbable.
4. Función evolutiva de la preocupación
La preocupación fue útil para la supervivencia, pero en la vida moderna se dispara demasiado.
4. Una forma simple de entenderlo
Si una persona imagina 10 cosas malas que podrían pasar:
9 probablemente nunca ocurrirán.
1 podría ocurrir, pero lo más probable es que no sea tan terrible como se imaginaba.
5. Un dato clínico interesante
En terapia cognitiva para la ansiedad se usa un ejercicio llamado “registro de preocupaciones”: el paciente escribe sus temores y luego revisa qué pasó. Cuando la persona ve que casi ninguno ocurre, su ansiedad suele disminuir notablemente.
LA COMPRENSIÓN METACOGNITIVA
Desde la Metacognitive Therapy (MCT), desarrollada principalmente por Adrian Wells, ese fenómeno se entiende de una manera muy precisa: no es la preocupación en sí el problema central, sino las creencias sobre la preocupación.
La terapia metacognitiva distingue entre pensamientos y metacreencias (creencias sobre el pensamiento).
1. La creencia metacognitiva positiva sobre la preocupación
Muchos pacientes ansiosos tienen lo que Wells llama creencias metacognitivas positivas, por ejemplo:
“Preocuparme me ayuda a prevenir problemas.”
“Si anticipo todo lo malo, estaré preparado.”
“Preocuparme demuestra que soy responsable.”
“Si dejo de preocuparme, algo malo puede pasar.”
Estas creencias hacen que la persona use la preocupación como estrategia de afrontamiento.
Desde esta perspectiva, la preocupación funciona como un intento de control cognitivo del futuro.
2. El mecanismo de “superstición cognitiva”
La MCT explica el fenómeno mediante algo parecido a una superstición psicológica.
La secuencia típica es:
1. La persona se preocupa intensamente por algo.
2. El evento temido no ocurre.
3. La persona concluye:
“Menos mal que me preocupé; gracias a eso no pasó.”
En realidad, la relación causal no existe, pero el cerebro la infiere.
Es el mismo principio que explica las supersticiones conductuales descritas por B. F. Skinner: cuando dos eventos coinciden temporalmente, el organismo asume una relación causal.
3. El error lógico implicado
Desde la perspectiva metacognitiva, el paciente comete una falacia contrafactual:
Hecho real: el evento no ocurrió.
Inferencia errónea: no ocurrió porque me preocupé.
Pero el contrafactual correcto sería:
“Probablemente no habría ocurrido de todos modos.”
Por eso, cuando el paciente lleva registros sistemáticos de preocupaciones, descubre algo crucial:
la mayoría de los eventos no ocurren independientemente de la preocupación.
Ese descubrimiento debilita la metacreencia positiva.
4. El síndrome cognitivo-atencional
En MCT esto forma parte del llamado Cognitive Attentional Syndrome (CAS).
El CAS incluye tres procesos:
1. Preocupación y rumiación persistentes
2. Hipervigilancia hacia amenazas
3. Estrategias de control mental ineficaces
Las metacreencias positivas mantienen el CAS activo, porque justifican seguir preocupándose.
5. Qué ocurre cuando se rompe esa creencia
Cuando el paciente descubre empíricamente que:
preocuparse no cambia la probabilidad de los eventos,
entonces se debilita la idea de que la preocupación es útil.
Y cuando eso ocurre, la persona suele experimentar tres cambios:
Disminuye la frecuencia de preocupación
Aumenta la tolerancia a la incertidumbre
Se reduce el CAS
6. Algo muy interesante desde la MCT
Wells observa que muchos pacientes no temen realmente a los eventos externos, sino a algo diferente:
temen no preocuparse lo suficiente.
Es decir, el problema se vuelve metacognitivo:
la persona siente que debe preocuparse para estar a salvo.
UN EXPERIMENTO TERAPÉUTICO
En la Metacognitive Therapy de Adrian Wells existe un experimento terapéutico muy simple pero muy potente para debilitar la creencia “preocuparme evita que ocurra lo malo”.
Se llama generalmente experimento de aplazamiento de la preocupación (worry postponement).
1. La lógica del experimento
El terapeuta plantea al paciente algo así:
> “Si preocuparse realmente previene los problemas, entonces dejar de preocuparse debería hacer que las cosas malas empiecen a ocurrir.”
El experimento consiste en probar empíricamente esa hipótesis.
2. El procedimiento
Durante una o dos semanas se hace lo siguiente:
Paso 1
El paciente no intenta eliminar las preocupaciones, pero cuando aparezcan debe decirse mentalmente:
“De esto me preocuparé más tarde.”
Paso 2
Las preocupaciones se posponen para una hora específica del día, por ejemplo:
7:00 – 7:30 p. m. → tiempo oficial de preocupación
Durante el resto del día no se permite preocuparse.
Paso 3
Cuando llega la hora fijada, el paciente puede preocuparse todo lo que quiera.
3. Lo que suele ocurrir
En la práctica aparecen tres resultados muy consistentes:
1. Muchas preocupaciones desaparecen
Cuando llega la “hora de preocuparse”, el paciente descubre que:
ya no le interesa preocuparse por eso, o
el problema parece menos importante.
2. El mundo no se derrumba
Durante el día en que no se permitió preocuparse, ocurre algo revelador:
las cosas malas no empiezan a pasar.
Esto debilita directamente la creencia:
“Si no me preocupo, algo malo sucederá.”
3. El paciente descubre que puede controlar la preocupación
Muchos pacientes creen:
“Si empiezo a preocuparme, ya no puedo parar.”
El experimento demuestra que sí pueden regular cuándo preocuparse.
4. El efecto metacognitivo
El objetivo no es reducir la ansiedad inmediatamente, sino modificar las metacreencias:
“La preocupación es necesaria.”
“La preocupación me protege.”
“La preocupación es incontrolable.”
Cuando estas creencias se debilitan, el **Cognitive Attentional Syndrome pierde su motor principal.
5. Algo clínicamente interesante
Muchos pacientes hacen un descubrimiento inesperado:
preocuparse no previene los problemas,
pero sí arruina el tiempo en que el problema todavía no existe.
En otras palabras, la preocupación termina produciendo sufrimiento anticipado inútil.