21/01/2026
POSIBLES CAUSAS DEL DOLOR DE CUELLO POSQUIRURGICO
Suponiendo que los pacientes y los profesionales de la salud sigan las pautas clínicas para el manejo del dolor de cuello, la mayoría de quienes lo padecen pueden experimentar alivio de su dolor y discapacidad con la ayuda de un enfoque de tratamiento conservador y multimodal, como el que ofrecen los quiroprácticos. Sin embargo, por diversas razones, algunos pacientes aún pueden someterse a una intervención quirúrgica, y se estima que hasta un 40% puede continuar experimentando dolor de cuello persistente o incapacitante. ¿A qué se debe esto? ¿Hay algo que la quiropráctica pueda hacer para ayudar a estos pacientes?
La primera causa potencial del dolor de cuello persistente posquirúrgico es un diagnóstico incompleto o incorrecto. Esto puede ocurrir cuando las imágenes revelan hallazgos positivos, como una hernia discal, que se atribuyen a los síntomas del paciente, pero que, de hecho, pueden no ser la causa subyacente. En algunos casos, una hernia discal puede influir; sin embargo, también pueden estar involucrados otros factores contribuyentes que no son visibles en las imágenes o que se pasan por alto durante la exploración física.
También hay casos en los que la causa del dolor se identifica y trata correctamente, pero las complicaciones de la cirugía provocan dolor de cuello persistente. Por ejemplo, la formación de tejido cicatricial alrededor de nervios y tejidos blandos puede bloquear los nervios o crear un entorno inflamatorio crónico que desencadena el dolor. Además, un nervio descomprimido puede seguir experimentando un deterioro funcional como si aún estuviera comprimido.
Finalmente, puede surgir una nueva fuente de dolor de cuello después de un procedimiento quirúrgico que, por lo demás, habría sido exitoso. Esto puede ocurrir cuando se restaura la alineación de la columna vertebral, pero las articulaciones y los tejidos blandos no están acostumbrados a soportar las cargas y fuerzas alteradas y, posteriormente, se lesionan. Además, en casos de fusión quirúrgica que restringen el movimiento a nivel de la columna cervical, las vértebras por encima y por debajo de la fusión pueden volverse hipermóviles para compensar, obligándolas a sobrepasar su rango de movimiento normal y aumentando el riesgo de lesiones.
Con todo esto en mente, ¿cómo puede un quiropráctico ayudar a controlar el dolor de cuello posquirúrgico? El primer paso es una revisión exhaustiva del historial del paciente, que guía la exploración física. Esta exploración no solo busca identificar posibles causas del dolor, sino que también ayuda a detectar señales de alerta que contraindiquen el tratamiento quiropráctico. Además de las señales de alerta tradicionales (como fracturas, infecciones, tumores, osteoporosis grave y anomalías vasculares), el quiropráctico también evaluará signos de inestabilidad cervical o consolidación incompleta. Para ayudar a restablecer el movimiento y la función normales de la columna cervical, un quiropráctico suele emplear un enfoque multimodal que combina terapias manuales de baja fuerza, tracción suave, ejercicios terapéuticos y modalidades de fisioterapia.