05/08/2025
Para reflexionar
Vivimos en un mundo que pocas veces o nunca entienden los imprevistos. Al final la prisa no nos lleva a ningún lado. ❤️🩹
“La prisa no te va a llevar a ningún lado”…
Me lo repetía mi mamá una y otra vez. Yo, joven, apurada, creyéndome invencible, corría contra el reloj cada mañana.
La mayor parte de las veces salía temprano…
Y aún así, me encontraba con el tráfico violento de una ciudad que nunca se preparó para su propio crecimiento. Ahí quedaba, estancada entre bocinazos, coraje y desesperación, viendo cómo el tiempo se me escapaba aunque lo había intentado todo.
Otras veces salía un poco tarde, creyendo que con solo acelerar un poco podría recuperar el tiempo perdido y me volvía parte del mismo caos que tanto odiaba, ese que pone a miles en riesgo todos los días.
Mi mamá lo sabía y me lo repetía “La prisa no te lleva a ningún lado” y peor aún, a veces te quita el camino para siempre.
Anoche vi a un padre destrozado llorando la pérdida de su hijo. Solo 25 años, comenzando a vivir. Un accidente. Un intento por ganarle al tiempo y otra vida que no alcanzó a llegar.
Y en medio del llanto ajeno, escuché las palabras de mi madre como un eco dentro de mí…
“La prisa no te va a llevar a ningún lado.”
Si somos honestos todos hemos estado de prisa alguna vez. Todos hemos encontrado imprevistos.
Todos hemos querido llegar a tiempo. También hemos sentido ese miedo, esa tensión, ese riesgo que se corre cuando intentamos ganarle al reloj cuando queremos quedar bien y queremos cumplir.
Vivimos en un mundo que exige puntualidad, resultados, productividad. Un mundo que pocas veces entiende los imprevistos. Que no te cree si dices que hubo tráfico, patronos que te dicen “pues sal más temprano” que no perdona si llegas cinco minutos tarde, que presiona, que corre, que exige… hasta que alguien no llega.
Este es un llamado a parar. A planificar, sí, pero también a aceptar que el tiempo no siempre está bajo nuestro control. Que un tapón, una lluvia, un olvido, un accidente… pueden pasar y que ningún trabajo, ninguna reunión, ninguna meta vale una vida.
Tú vales más.
Tu vida vale más.
Llega tarde si hace falta. Pero llega, porque si hay algo que no podemos recuperar… es a quien se fue.
Dra Fermina L Román – Psicóloga