24/11/2025
Thanksgiving es una celebración que puede convertirse en una pesadilla digestiva para los más pequeños. Las comidas abundantes, ricas en grasas y azúcares, pueden sobrecargar el sistema digestivo inmaduro de los niños, causando inflamación, reflujo y dolor abdominal. La clave está en la moderación y la combinación inteligente: incluir vegetales asados como primer plato ayuda a preparar el estómago, mientras que las proteínas magras (pavo sin piel) son más fáciles de digerir que las carnes grasas.
Los colorantes y conservantes presentes en algunas salsas y postres industriales pueden alterar la microbiota intestinal en horas, generando gases y molestias. La hidratación constante con agua, evitando bebidas azucaradas, es fundamental para procesar las comidas pesadas. Un tip útil: servir la cena temprano permite la digestión antes de dormir.
¿Tu hijo sufre con las comidas festivas? Te ayudamos a manejar su sensibilidad digestiva.
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