14/08/2025
La vida me maltrata demasiado… ya no puedo más… la vida es injusta conmigo.
Hemos escuchado cosas como esta muchas veces. La felicidad, aunque parece un objetivo universal, muchas veces se ve opacada por factores internos y externos que afectan nuestra mente y nuestra forma de ver la vida. Los psicólogos coinciden en que la infelicidad persistente no siempre está ligada a la falta de recursos materiales, sino a una combinación de aspectos emocionales, cognitivos y sociales.
1. Un problema de salud mental
Trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés crónico pueden distorsionar nuestra percepción de la realidad y reducir la capacidad de disfrutar las experiencias cotidianas. En estos casos, la falta de felicidad no es “simple desánimo”, sino una manifestación de una condición clínica que requiere atención profesional.
2. Visión de vida y expectativas poco realistas
Cuando las metas que nos imponemos están basadas en estándares externos como el éxito financiero, la apariencia física o el reconocimiento social es fácil caer en una constante sensación de insuficiencia. Esta “trampa de la comparación” genera frustración y nos aleja de valorar lo que sí tenemos.
3. La presión de los estándares sociales y la trampa económica
Las redes sociales, la publicidad y las expectativas culturales transmiten una imagen de “vida perfecta” que rara vez corresponde con la realidad. Muchas personas intentan ajustarse a esos moldes, sacrificando sus propios intereses, valores y tiempos de descanso. Esta lucha por alcanzar un estatus social idealizado, muchas veces sin una planificación sólida desde el inicio, conduce a deudas gigantescas que se convierten en cadenas invisibles, esclavizando a las personas y deteriorando su paz mental.
4. Otras razones señaladas por psicólogos
• Falta de propósito claro: vivir sin una dirección o sentido de significado produce vacío emocional.
• Relaciones tóxicas o superficiales: el aislamiento emocional y los vínculos poco saludables afectan el bienestar.
• Falta de autocuidado: ignorar necesidades físicas como el descanso, la alimentación saludable y la actividad física contribuye al malestar general.
• Somatización: el cuerpo refleja el estrés y la angustia emocional en forma de dolores, tensión muscular, problemas digestivos, cefaleas y otras manifestaciones físicas.
Trabajando la solución
Recuperar o construir la felicidad es un proceso que requiere consciencia, acción y, en muchos casos, ayuda profesional.
1. Reconocer el problema: aceptar que la falta de bienestar no es “normal” ni algo que deba soportarse.
2. Pedir ayuda: acudir a un psicólogo, psiquiatra o consejero puede ofrecer herramientas para manejar emociones y cambiar patrones de pensamiento.
3. Redefinir prioridades: enfocarse en lo que aporta significado real a la vida, no solo en lo que otros consideran valioso.
4. Practicar la gratitud: entrenar la mente para notar lo positivo, por pequeño que sea, mejora el estado de ánimo.
5. Cuidar el cuerpo: actividad física, alimentación balanceada y sueño reparador favorecen la salud mental.
6. Rodearse de personas de apoyo: vínculos positivos y genuinos son un antídoto contra la soledad y la desesperanza.
“La felicidad no es un estado permanente ni un destino final, sino un equilibrio dinámico que requiere atención constante”.
Me parece que la felicidad va y viene y jamás lo serás 100% . Debes acostumbrarte a eso. Identificar las causas de la infelicidad, aceptar la ayuda y practicar hábitos saludables no solo mejora la calidad de vida emocional, sino que también protege la salud física al reducir los efectos de la somatización y el estrés crónico. Tu médico primario , psicólogos , psiquiatras , y consejeros todos ellos están a tu disposición .
Clínica Borinquen Medical Services
Dr. Edgardo N Rosario-Burgos MD, MPH
787-257-9876
Carolina, Puerto Rico