30/04/2026
Marina Arzola, Puertorriqueña🇵🇷 (1939-1970).
Nació en Guayanilla, Puerto Rico, y se destacó en la literatura de la generación de los años sesenta.
Fue una colaboradora asidua de la prestigiosa revista literaria Guajana.
Su obra poética se caracteriza por un tono intimista que a menudo explora preocupaciones sociales y políticas de su época.
Obtuvo su bachillerato en Artes de la Universidad de Puerto Rico en 1961.
Arzola es una reconocida poeta puertorriqueña asociada a los poetas de Guajana, grupo literario que se destacó en Puerto Rico en la década del sesenta y que se caracterizaba mayormente por cultivar una lírica revolucionaria y de compromiso social.
Formó parte del Grupo Guajana, movimiento de poetas jóvenes puertorriqueños que para la década del 60 se interesaron y produjeron una lírica comprometida con las realidades políticas y sociales de Puerto Rico y el mundo. Fundaron en 1962 la revista Guajana con la cual proponían una poesía revolucionaria, de crítica política y social.
Al grupo de guajana en su mayoría, no les interesaba la poesía “pura” dedicada a la estética, ni el poeta solitario que logra separarse de las dificultades cotidianas. En su lugar, indagaron en una poesía activa, humana y útil, más accesible y al servicio del pueblo. El lenguaje de este grupo de poetas, se inclinó más bien hacia el uso de formas claras, sencillas y directas de la expresión popular y vocablos africanos e indígenas, ambos heredados de nuestros ancestros.
Sus temas reflejan las preocupaciones e intereses revolucionarias de esa década: la lucha anticolonial, y la lucha de clases, el capitalismo, el comunismo, la guerra de Vietnam, la critica a las sociedad burguesa, la condición racial, el amor y lo erótico, el universalismo entre otros. Según algunos críticos, la relación de Marina Arzola con Guajana responde más bien, a sus inquietudes formales de vanguardia que a sus inclinaciones ideológicas. Aunque no se niega que compartía el sentimiento revolucionario de la revista.
Alzola publicó su primer cuaderno El niño de cristal y Los olvidados en 1966. Su segundo libro impreso, Palabras Vivas (1968), revela cómo la poeta, internalizaba el idioma: como una herramienta o instrumento cuyos usos y sonidos se encuentran en constante y posible reinvención.
Cuatro temas resaltan en su obra: Dios, la patria, el amor y el cuerpo. Algunos críticos describen la poesía de Arzola como extraña y la lectura de su trabajo como una experiencia placentera, incluso, cuando puede resultar difícil de comprender muestra una preferencia por los juegos lingüísticos. En sus poemas manifiesta el uso continuo de la musicalidad (las aliteraciones, las paranomasias, las ecolalias).
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