25/11/2025
“Voy a ser completamente directo: poner a menores en las calles a pedir dinero es una falla monumental de los adultos, y casi raya en abandono de criterio. No hay excusa. No es tradición, no es cultura, no es ‘para ayudar a los nenes’. Es poner a un menor en una posición vulnerable porque a los adultos no les dio la gana de organizar un plan responsable.
Estamos hablando de niños y adolescentes parados en intersecciones de tráfico, manejando dinero frente a desconocidos, expuestos a riesgos físicos y a personas impredecibles. ¿De verdad alguien puede mirar eso y decir que está bien? Eso no es solidaridad; es negligencia maquillada.
Y psicológicamente, el mensaje es pésimo: le decimos a un menor que para alcanzar metas basta con ponerse en la calle a pedir. Eso no forma carácter, no enseña responsabilidad, no enseña planificación. Eso es tirarlos al medio sin herramientas.
Lo peor es la justificación: ‘Siempre se ha hecho así’. Pues precisamente por ese pensamiento seguimos cometiendo los mismos errores década tras década. Normalizar algo peligroso no lo hace seguro; repetirlo no lo hace correcto.
Como psicólogo, digo esto con fuerza: esta práctica debe terminar ya. Los adultos tenemos el deber moral y social de proteger, educar y modelar. Si no podemos ni organizar un método seguro de recaudo, entonces el problema no son los jóvenes… **somos nosotros.”