23/04/2026
Agradecido profundamente por este obsequio. Quise hacerlo público porque, en esta ocasión, tocó una fibra sensible.
En mi transcurso como supervisor clínico, naturalmente uno llega a cuestionarse muchas veces: ¿qué pude haber hecho mejor?, ¿cómo puedo mejorar mi práctica?, entre miles de otras preguntas. Al final del día, de la semana o del mes, uno termina cansado y agotado, pero con la expectativa de continuar haciendo el bien.
Por un mundo mejor, por niños competentes y funcionales comunicológicamente, por padres agradecidos y por estudiantes —o mejor dicho, profesionales— capacitados.
Mi aspiración no se centra en un individuo; se centra en una comunidad, en una población, en generar un impacto real en nuestra sociedad, que comienza con la profundización de los valores que cada uno de nosotros debe tener dentro y fuera de nuestra práctica.
Le pongo corazón y mucho amor a lo que hago. Ojalá que mi legado sea que todos aquellos que así lo merezcan y se esfuercen puedan llevarse el mejor recuerdo de mi ser.
Agradecido desde lo más profundo por tus palabras y por tu honestidad genuina. Gracias por tu buen desempeño durante tu preparación. Mucho éxito y bendiciones en tu futura práctica.
Esfuérzate y se valiente.
Josue 1:9