29/01/2026
Para mí, como profesional, la medicación en la mayoría de los casos es la ÚLTIMA opción.
Pero cuando hay un diagnóstico de neurodivergencia, decir “yo no voy a medicar a mi hijo” no puede quedarse solo en una frase contundente.
No medicar también es una decisión, y como toda decisión, implica RESPONSABILIDAD.
Implica revisar la alimentación, ajustar rutinas, establecer horarios claros y sostenibles, limitar y regular el uso de pantallas, promover el movimiento y el deporte, cuidar el sueño y ofrecer acompañamiento emocional constante.
No se trata únicamente de oponerse a la medicación por principio.
Se trata de HACERSE CARGO de todo lo demás que el cerebro y el cuerpo del niño necesitan para mejorar síntomas y, sobre todo, su calidad de vida.
Porque no medicar no es abandonar.
No medicar es comprometerse.
Y ese compromiso empieza en casa.
Ojito 🧠👩🏽🏫