15/02/2026
RECETA PARA EL DUELO
(Por Fernando D'Sandi)
Hay días en los que uno haría cualquier cosa por una instrucción clara.
Algo sencillo...
Una lista, un orden, algún protocolo.
Un “haz esto y después aquello”.
Porque cuando el dolor se desborda,
la incertidumbre pesa más
que la misma ausencia.
Así que aquí va... Te doy la receta.
Guárdala. Léela despacio.
Tal vez esto sea lo que estabas buscando.
𝙄𝙣𝙜𝙧𝙚𝙙𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨:
— Silencio suficiente para escucharte sin interrumpirte.
— Una interminable colección de recuerdos.
— Alguien que sepa quedarse sin dar consejos.
— Un objeto pequeño que te conecte con quien ya no está.
— Lágrimas... las necesarias.
— Esperanza aunque sea en dosis mínimas, y paciencia en altas dosis.
𝙋𝙧𝙚𝙥𝙖𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣:
* Empieza por aceptar que hoy no tienes que ser fuerte. Solo honesto.
*Permítete llorar sin explicar por qué. El dolor no rinde cuentas.
*Habla del ausente en voz alta. Nombrarlo no lo aleja; lo acomoda.
*Muévete. Camina aunque no sepas a dónde. El cuerpo también procesa.
*Escribe lo que no dirías frente a nadie. Ahí vive lo verdadero.
*Busca refugio cuando el día pese demasiado. No todo se atraviesa solo.
*Descansa de intentar estar bien. El alma también se agota.
𝙁𝙧𝙚𝙘𝙪𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖:
Repite cuantas veces sea necesario.
Algunos pasos funcionarán hoy, otros mañana.
Habrá días en que nada parezca surtir efecto. Continúa.
𝙀𝙛𝙚𝙘𝙩𝙤𝙨 𝙨𝙚𝙘𝙪𝙣𝙙𝙖𝙧𝙞𝙤𝙨:
— Cambios de humor inesperados.
— Nostalgia súbita en lugares cotidianos.
— Momentos breves de calma que llegan sin aviso.
— Culpa por sonreír… y alivio por lograrlo.
𝘼𝙙𝙫𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨:
No aceleres el proceso.
No intentes evitar el dolor con distracciones permanentes.
No minimices lo que sientes aunque otros ya se hayan cansado.
Deja de buscar respuestas: es más sentir que entender.
Y cuando hayas seguido cada paso.
Cuando hayas probado todas las combinaciones.
Cuando hayas sido disciplinado, valiente, constante… Entonces lo notarás:
No hay alivio definitivo.
No hay cierre perfecto.
No hay fórmula que funcione igual para todos.
Porque esto no es una receta.
Es un camino.
Y el tuyo tiene huella digital.
Tu duelo nace de un amor que nadie más vivió como tú.
Por eso se mueve distinto, duele distinto, sana distinto.
El trabajo no es curarte.
Es acomodarte.
Con paciencia.
Con compasión.
Un poco mejor cada día.
La receta es... que no hay recetas.
Solo amor que se niega a desaparecer.
Créditos Fernando D'Sandi