Clínica Renacer Hematología-Oncología

Clínica Renacer Hematología-Oncología El propósito de establecer la Clínica Renacer responde a una necesidad de proveer servicios de Hematología-Oncología en el centro de la Isla.

19/01/2026

Consejos de cabecera
FERNANDO CABANILLAS

Cómo atacar "la madre" del cáncer
18 de enero de 2026

Durante décadas, los oncólogos libramos una guerra incompleta. En muchos casos atacábamos solo lo visible: la masa tumoral que aparece en una imagen, o la lesión que un cirujano puede extirpar. Aunque muchos pacientes se curaban, demasiados recaían.

Hoy sabemos porqué. Dentro de la mayoría de los tumores existe una población diminuta, pero importante: las células madre cancerosas. Son pocas, pero son las que mandan. Capaces de sobrevivir a la quimioterapia o resistir la radiación, también se adaptan, mutan y, cuando todo parece bajo control, regeneran el tumor. Son la raíz del problema.

Eduard Batlle, (apellido muy catalán pronunciado “Batye”) fue uno de los primeros en demostrar el papel de las células madre cancerosas en el cáncer colorrectal, uno de los más comunes y letales. Él identificó la proteína LGR5 en células malignas, una especie de marcador que distingue estas células del resto del tumor. Ese hallazgo abrió una puerta que durante años parecía imposible: atacar directamente las células que son responsables de las recaídas en el cáncer.

De ese concepto nace, por lo tanto, la idea de atacar la raíz del tumor. El anticuerpo MCLA158 pasó a conocerse oficialmente como Petosemtamab, abreviado en muchos documentos como “Peto”, un anticuerpo biespecífico desarrollado junto a la empresa Merus. No es un anticuerpo más: es un instrumento diseñado para que el tumor colapse desde adentro, desmantelando su propio motor regenerativo.

La proteína LGR5 funciona como un marcador molecular altamente expresada en las células madre cancerosas. El anticuerpo Peto identifica a ese enemigo, lo reconoce, se engancha a él y marca a esa célula como objetivo prioritario. El marcador le indica al anticuerpo a quiénes debe atacar: a las células madre.

Después de engancharse a la célula madre, el anticuerpo ejecuta su segundo movimiento: bloquear a EGFR, la señal molecular que impulsa el crecimiento tumoral.

En otras palabras: el anticuerpo no dispara a todo lo que se mueve; dispara al general, no a los soldados. Y lo más sorprendente es que no daña las células madre sanas.

En los modelos animales de tumores de colon, esófago y estómago, el crecimiento se detuvo, las células madre cancerosas desaparecieron, y no hubo toxicidad significativa, pero lo más importante: los tumores no reaparecieron incluso después de suspender el tratamiento.

En ensayos clínicos preliminares en humanos, la combinación de Peto con inmunoterapia permitió que pacientes con cáncer de cabeza y cuello, una enfermedad particularmente agresiva, alcanzaran remisiones completas. En las fases tempranas de estos estudios, eso es extraordinario. No necesariamente es una cura, pero es una señal clara de que atacar la raíz del tumor, “la madre” de las células cancerosas, podría cambiar el futuro de la oncología.

Si los resultados preliminares se confirman, Peto podría inaugurar una nueva generación de terapias diseñadas no para reducir tumores, sino para desmantelar su arquitectura interna. Su selectividad abre la puerta a tratamientos capaces de eliminar las células madre cancerosas sin devastar los tejidos sanos, algo que hoy ninguna terapia logra de forma consistente. Para muchos investigadores, este enfoque marca el inicio de una oncología más precisa, menos tóxica y, sobre todo, orientada a prevenir recaídas y metástasis, que son las verdaderas causas de mortalidad. La próxima década podría estar definida no por cuántos tumores se reducen en tamaño, sino por cuántos no recaen.

La historia de Batlle, hijo de reposteros, criado en un barrio obrero muy pobre, es inspiradora. Pero su éxito no se explica solo por su genialidad. Se explica porque España y la Unión Europea invirtieron en ciencia: en laboratorios, en infraestructura, en investigadores jóvenes, en proyectos de largo plazo. Crearon un ecosistema donde descubrimientos como este no solo son posibles, sino probables.

Ese compromiso no siempre existió en España. Durante la dictadura de Francisco Franco, la ciencia quedó relegada a un papel secundario. Historiadores y analistas coinciden en que los regímenes fascistas como el de Franco, suelen desconfiar de la investigación porque la ciencia exige crítica, evidencia y debate, tres elementos que chocan con la psiquis de la ultraderecha. Esa desconfianza hacia el pensamiento científico retrasó durante décadas la posición internacional de España, que se deshizo de talento que podría haber transformado su desarrollo.

El caso de la España postfranquista es ilustrativo: la recuperación científica fue lenta, costosa y tomó generaciones reconstruir lo que la falta de inversión y libertad intelectual habían erosionado. Solo cuando el país apostó de forma sostenida a la investigación, pudo volver a competir en la frontera del conocimiento.

Y aquí es donde la historia científica se convierte en advertencia política: la ciencia que salva vidas no surge de la nada. Necesita estabilidad, apoyo económico, visión de país. Necesita gobiernos que entiendan que un laboratorio no es un gasto, sino una inversión.

El avance de Eduard Batlle en España no solo es una buena noticia científica, sino también una señal de alerta. En los últimos años, varios medios internacionales han señalado que la administración de Donald Trump ha adoptado posturas anticientíficas y politizado sus decisiones de salud pública. Ese clima anticiencia está empezando a manifestarse en un fenómeno preocupante: algunos de los adelantos biomédicos más importantes ya no están ocurriendo en Estados Unidos, sino en otros países.

El trabajo de Batlle en España es un ejemplo de cómo las naciones que protegen e invierten en investigación están liderando descubrimientos que históricamente se asociaban con instituciones estadounidenses. Para muchos científicos, esto no es casualidad, sino una consecuencia directa de tensiones entre la evidencia científica y decisiones políticas que restan prioridad a la investigación.

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18/01/2026

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16/01/2026
16/01/2026
Hoy la Clínica RENACER está de cumpleaños , hoy cumplimos 7 años 🎈🎊🪅🎉, GRACIAS POR EL CARIÑO y el Respaldo , sin ustedes...
15/01/2026

Hoy la Clínica RENACER está de cumpleaños , hoy cumplimos 7 años 🎈🎊🪅🎉, GRACIAS POR EL CARIÑO y el Respaldo , sin ustedes este sueño fuera IMPOSIBLE !!

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07/01/2026

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06/01/2026

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06/01/2026

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05/01/2026

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04/01/2026

Consejos de cabecera
FERNANDO CABANILLAS

Mitos comunes sobre el origen del cáncer
4 de enero de 2026

“El azúcar hace que el cáncer empeore.”

Este es, sin duda, mi favorito. Tan poderoso es, que una vez una paciente, en su primera visita, me regañó indignada al ver dulces en la recepción, como si su tumor fuera a crecer con solo mirarlos. Según ella, estábamos “promoviendo el cáncer”. Quizás pensaba que queríamos hacer dinero repartiendo dulces gratis para enfermar a más pacientes y familiares.

La realidad es mucho menos dramática: tanto las células sanas como las cancerosas se alimentan de glucosa. Eliminar el azúcar no mata ni previene el cáncer, a menos que uno lleve la glucosa a niveles tan absurdamente bajos que terminaría matando al cáncer… y al paciente también. Además, dejar el azúcar no baja la glucosa por debajo de lo normal. Reducirla puede ayudar a no ganar peso, sí, pero de ahí a pensar que cura o previene el cáncer… no. Simplemente no.

Los mitos sobre el cáncer hoy se difunden con una rapidez asombrosa. Los escucho en la clínica y, sobre todo, en las redes sociales, donde todo el mundo es experto en todo. Aquí te dejo algunos de los clásicos, con su debida aclaración científica y un poco de humor para sobrevivirlos.

“El cáncer es siempre una sentencia de muerte.”

Casos como el de Alex Delgado, quien falleció recientemente por un tumor extremadamente agresivo, hacen que este mito parezca cierto. Son historias duras, reales y profundamente dolorosas. Pero son la excepción, no la regla. Su tipo de tumor era uno muy poco común y siempre asociado con un mal pronóstico. Le tocó esa mala suerte.

Debe quedar claro que el cáncer no es una sola enfermedad: son cientos, cada uno con su biología, tratamiento y pronóstico. Decir que siempre mata es falso y solo añade miedo. Hoy, muchos cánceres se diagnostican temprano y se tratan con éxito. Hay pacientes que viven décadas, otros que logran remisiones prolongadas y más de la mitad se curan. Meterlos a todos en el mismo s**o es un error grave.

“Las emociones negativas causan cáncer.”

Si fuera así, la mitad de la isla tendría cáncer por culpa de los tapones, la ineficiencia gubernamental y las facturas de LUMA. No existe evidencia científica de que la tristeza, el estrés o la suegra nos causen cáncer. El cáncer surge por mutaciones genéticas y factores biológicos o ambientales reales, no emocionales.

“Las hierbas milagrosas del yerberito: Yo te doy la planta correcta”.

El famoso yerberito de Sabana Grande aparece con una bolsita de hojas para “matar las células malas”. Suena bonito.… pero no es ciencia. Pueden retrasar tratamientos efectivos y permitir que el tumor siga avanzando.

Ahora bien, debo mencionar la historia de la guanábana, que es casi una novela. Una vez tuve una paciente con un linfoma agresivo que se autotrató y respondió sorprendentemente bien. Un médico presentó este caso en una conferencia. ¿El resultado? Cuando intentamos estudiar formalmente el efecto de la guanábana en un protocolo científico, ya prácticamente todos los pacientes habían escuchado de esto y la estaban tomando por su cuenta. El estudio murió antes de nacer.

¿Funciona? No lo sabemos con certeza. ¿Puede ser tóxica? Sí porque no sabemos si puede interferir con los tratamientos convencionales.

“El ejercicio cura el cáncer.”

Ojalá fuera así de simple. El ejercicio no cura el cáncer, igual que no lo hace el brócoli, el yoga ni las buenas intenciones.

La evidencia sí es clara: mantenerse activo mejora la calidad de vida, reduce la fatiga, ayuda a tolerar mejor los tratamientos y, en algunos cánceres como el de mama, se asocia con menor riesgo de recaída. Pero no sustituye la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia ni la inmunoterapia. Confundir beneficio con curación es peligroso. El ejercicio es sin duda un gran aliado, no un reemplazo.

“El linfoma es solo un tipo de cáncer.”

Es como decir que “todos los carros son iguales”. Hay más de 50 tipos distintos de linfoma, y se tratan de forma diferente. Se dividen en dos grandes grupos: agresivos y de bajo grado. Aunque suene paradójico, los agresivos son más fáciles de curar que los de bajo grado. Tampoco es cierto que todos los otros tipos de cáncer, además del linfoma, son iguales. Son cientos de diferentes tipos.

“Vitamina C intravenosa ayuda a curar el cáncer”

Creencia muy popular en Puerto Rico, demasiado popular. Evidencia científica de beneficio oncológico: ninguna. Eso sí: es excelente para la cuenta de banco de quienes la administran.

“Vitamina E es un suplemento ‘natural’ que ayuda a combatir el cáncer”

Todos lo contrario: comprobado que aumenta riesgo del cáncer de próstata.

“Complejo B (vitamina B6, B12, folato) da energía durante la quimioterapia”

Cuidado con este mito. En primer lugar, no es correcto y en pacientes con cáncer, niveles altos de estas vitaminas pueden estimular crecimiento del cáncer. Por eso no se deben usar indiscriminadamente.

El cáncer se enfrenta con ciencia, evidencia y tratamientos comprobados. Los mitos solo sirven para confundir, atrasar y, en ocasiones, vaciar bolsillos.

Lo que no es un mito y aunque nada tiene que ver con cáncer, me sigue molestando cada vez que los veo…son los famosos barriles naranjas en las carreteras. Esos sí existen, parecen reproducirse por sí solos y se pagó cerca de $500 por cada uno cuando el costo real era de $75.

¿Quién fue responsable? El DTOP y Autoridad de Carreteras, bajo Ricardo Rosselló, justificó el sobreprecio con una frase mágica: “era una situación de emergencia tras el huracán María”. Nadie devolvió un centavo, nadie perdió su puesto y lo más insultante es que todo apunta a que alguien dentro del gobierno salió beneficiado, pero ese nombre nunca apareció. Así que seguimos esperando que nos digan quién fue el genio detrás del truco. Adivina adivinador.

Dirección

Carretera 779 Km 10. 01 Barrio Cedro Arriba Séctor El Abanico
Palomas
00719

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Lunes 09:00 - 17:00
Martes 09:00 - 17:00
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Dr. Eddiemar Ortiz Cruz

El propósito de establecer la Clínica Renacer responde a una necesidad de proveer servicios de Hematología-Oncología en el centro de la Isla, un área desprovista de estos sub especialistas tan necesarios ante la alta incidencia de cáncer en nuestro país.

En dicha clínica también se ofrecerán tratamientos de quimioterapia, lo cual representa una alternativa para estos pacientes los cuales muchas veces tienen que sumar a los efectos secundarios del tratamiento, viajes al área Metropolitana para recibirlo . Nuestra meta es lograr un tratamiento de excelencia donde el paciente se sienta cómodo y un poco más tranquilo durante todo este proceso.