08/12/2025
📌 Cuando alguien te ofende… piensa como Marco Aurelio (y como tu abuela en la iglesia)
Marco Aurelio —el emperador estoico, no el primo tuyo que vende perfumes en la urbanización— dejó una joyita sobre la ofensa.
Él (Marco Aurelio) decía que cuando alguien te hace daño, antes de indignarte como si te hubieran rayado el carro nuevo, pregúntate:
“¿Qué idea del bien y del mal hizo que esta persona actuara así?”
O sea:
El que te ofende no es tu enemigo, es alguien confundido. Como cuando vas a misa y ves al hermano cantando fuera de tono… tú sabes que no es por maldad, es por falta de entrenamiento vocal celestial.
1️⃣ No lo cojas personal
Esa persona no te atacó a ti, atacó desde su película mental.
Su acción dice más de él que de ti.
Como cuando el diácono te mira raro… no eres tú, es que se le olvidaron los espejuelos.
2️⃣ Observa su ignorancia
Si entendieras su interior, quizás hasta te daría compasión.
No por débil…
Sino porque reconoces que hay gente que anda perdida como oveja sin pastor, pero sin querer tú convertirte en pastor—tranquilo, aquí nadie va a montar una iglesia.
3️⃣ No respondas igual
Bajar al nivel del agresor es como responder un “Dios te bendiga” con un “¡pues a ti no!”
Pierdes paz y pierdes clase.
Marco Aurelio lo dijo elegante:
“La mejor venganza es no ser como tu agresor.”
Jesús diría algo parecido, pero versión boricua:
“Mijo, no te rebajes… tú no viniste al mundo pa’ eso.”
4️⃣ Revisa tu reacción
Si te dolió, ahí hay tarea pendiente.
La ofensa no te destruye: te revela.
Como cuando el pastor dice algo general… y tú te sientes aludido. 👀
5️⃣ Mantén tu integridad
El estoico no se contamina.
Responde con calma… o no responde.
Pa’ qué entregarle las llaves de tu mente a alguien que ni tú dejarías entrar al baño de tu casa.
✨ En resumen:
El que te hiere está perdido.
El que se rebaja, se pierde contigo.
Y el que respira, observa y actúa con claridad…
ese se salva, aunque no vaya a todas las misas.