11/01/2026
El yoga enseña que cada persona nace con un dharma: No siempre tiene que ver con una profesión, con grandes logros o con cumplir expectativas externas.
Desde esta filosofía, el sufrimiento aparece cuando vivimos desconectados de nuestro dharma: cuando hacemos cosas que no resuenan con nuestro corazón, cuando nos traicionamos para encajar, cuando callamos lo que somos por miedo a perder aprobación.
El yoga propone varios caminos prácticos para esa alineación:
1. Escuchar el cuerpo
El cuerpo es el primer maestro. En la práctica de asanas aprendes a sentir cuándo forzar y cuándo soltar. Lo mismo ocurre en la vida: tu cuerpo siempre te avisa cuando estás yendo contra tu verdad. Tensión constante, agotamiento o ansiedad suelen ser señales de desalineación.
2. Silenciar el ruido mental
A través de la respiración y la meditación, el yoga aquieta la mente. Cuando el ruido baja, empiezas a distinguir qué deseos son tuyos y cuáles vienen del miedo, la comparación o la presión social.
3. Vivir desde la intención, no desde el ego
El yoga invita a actuar desde la intención consciente. No se trata de “qué gano con esto”, sino de “desde dónde lo hago”. Cuando tus acciones nacen del amor, del servicio o de la autenticidad, naturalmente te alineas con tu propósito.
4. Practicar el desapego
Muchas veces el propósito se bloquea porque queremos controlar el resultado. El yoga enseña a hacer tu parte y soltar el apego al cómo y al cuándo. Cuando sueltas la obsesión por el resultado, la vida encuentra formas más sabias de acomodarse.
Señales de que estás alineado con tu propósito
– Sientes paz incluso en medio de la incertidumbre
– Tus decisiones se sienten honestas, aunque no siempre sean fáciles
– Tu energía se expande en lugar de drenarse
– Dejas de compararte tanto con otros
– Empiezas a vivir con más presencia y gratitud
El yoga nos recuerda algo esencial: tu propósito no tiene que impresionar a nadie. Puede ser acompañar, crear, sanar, escuchar, inspirar con tu forma de vivir. A veces tu propósito no es cambiar el mundo, sino no perderte a ti en él.
Cuando vives alineado con tu propósito, no necesitas demostrar nada. Tu vida se vuelve tu mensaje.