25/03/2026
[Divorcios] En un proceso de divorcio, una valoración de negocios es esencial para lograr una división justa de los activos que componen la comunidad de bienes. Por ejemplo, durante el matrimonio los entonces cónyuges crean una empresa que crece con el tiempo; al momento del divorcio, surge la obligación de dividir la sociedad de bienes gananciales. Determinar el valor real de ese negocio —mediante metodologías aceptadas y supuestos objetivos— es fundamental para alcanzar una distribución equitativa. Sin este análisis, existe el riesgo de que una de las partes obtenga una ventaja indebida o asuma control desproporcionado sobre los activos, afectando directamente el resultado económico para ambos.
Una valoración oportuna, desarrollada por un experto, aporta transparencia, mitiga conflictos y facilita negociaciones informadas, además de fortalecer la posición de cada parte en procesos judiciales. En este contexto, contar con un profesional no solo es recomendable, sino determinante para asegurar una división justa en decisiones de alto impacto económico.
No es lo mismo afirmar que “este negocio vale $1 millón porque representa 2 veces la inversión”, que presentar una valoración profesional con una conclusión de valor sólida y defendible. En este último caso, la narrativa cambia a: “según el perito financiero, luego de ajustar por deuda, efectivo en cuenta e inversiones, el valor justo del negocio asciende a $5 millones.”