18/04/2026
La actitud en la recuperación no es un detalle pequeño… es una de las bases que sostiene todo el proceso.
Cuando una persona decide trabajar su recuperación del trastorno por uso de sustancias, no solo necesita herramientas, terapia o apoyo… necesita una disposición interna que le permita mantenerse firme incluso cuando las emociones, los pensamientos o las circunstancias se vuelven difíciles.
La actitud influye en cómo la persona:
Enfrenta los retos del día a día
Responde a los disparadores
Maneja las emociones intensas
Acepta ayuda o la rechaza
No se trata de estar “positivo todo el tiempo”. Eso no es real. Se trata más bien de tener una actitud abierta, humilde y comprometida con el proceso.
Una actitud saludable en la recuperación incluye:
1. Disposición al cambio
Aceptar que hay cosas que necesitan transformarse. Sin esa apertura, el proceso se estanca.
2. Responsabilidad personal
Dejar de culpar a otros o a las circunstancias y comenzar a asumir el control de las decisiones.
3. Humildad para aprender
Reconocer que no se tiene todo bajo control y que es necesario recibir orientación, consejo y apoyo.
4. Perseverancia
Habrá días difíciles. La actitud correcta no es rendirse, sino seguir adelante aun con incomodidad.
5. Honestidad consigo mismo
Ser realista con lo que se siente, lo que se piensa y lo que se necesita trabajar.
También es importante entender que la actitud no siempre será perfecta. Habrá momentos de resistencia, frustración o dudas. Pero ahí es donde entra el trabajo terapéutico: ayudar a la persona a identificar esos pensamientos y reajustar su enfoque.
En muchos casos, un cambio de actitud puede marcar la diferencia entre avanzar o retroceder. Dos personas pueden tener el mismo tratamiento, pero la que decide involucrarse, esforzarse y creer en el proceso, suele tener mejores resultados.
En resumen, la actitud en la recuperación es como el motor interno:
puede impulsarte hacia una vida nueva… o dejarte estancado en el mismo ciclo.
-Tu Consejera en Uso de Sustancias 🍃🐛🦋