08/04/2026
Nuestra solidaridad. 💔 Estas situaciones no deben estar pasando. Confiamos en que se hará justicia pronto.
“El Departamento de Educación tiene a mi hija fuera de la escuela”
Soy mamá de una niña con síndrome de Down. Llena de alegría, potencial y grandes posibilidades.
Sin embargo, este año escolar ha sido una pesadilla.
Desde agosto, mi hija no pudo comenzar la escuela.
No porque ella no pudiera estar.
No porque yo no quisiera dejarla.
Sino porque el Departamento de Educación no había hecho su trabajo.
No le habían asignado el asistente T-1 que su propio PEI establece como necesario.
Y me comunicaron “Sin T-1, no podemos recibirla.”
Así, sin más.
Mi hija tuvo que quedarse en la casa,
por incumplimientos del sistema.
Tuve que radicar una querella para exigir algo que ya estaba establecido.
Y sí, a través de ese proceso se logró que le asignaran el T-1.
Pero incluso eso tuve que empujarlo yo.
Fui yo quien tuvo que identificar a las personas para que entonces el Departamento las contratara.
Y cuando finalmente lo asignaron… tampoco lo hicieron bien.
Se equivocaron en el tiempo establecido de contratación.
Le dieron menos horas de las que realmente necesitaba, aun cuando sabían que la asistente debía asistirle en la transportación escolar.
Y aun teniendo el T-1, obtenido por la querella vinieron más obstáculos.
A raíz de situaciones de conducta relacionadas a su condición me condicionaron que, para que mi hija pudiera estar en la escuela, yo tenía que quedarme allí con ella. Le redujeron su jornada escolar hasta las 11:30 am .
Mi hija no estaba teniendo acceso a un día escolar completo. (solamente podía asistir con ella dos días a la semana ya que trabajo)
Para añadir el servicio de transportación que le corresponde no se está ofreciendo, por el horario reducido.
Para terapias, simplemente me dijeron que no hay servicio de porteador, aunque está establecido en el PEI.
Y en medio de todo esto, ocurrió algo que todavía me cuesta creer.
Ante una situación de conducta, se llegó a considerar la opción de radicar una querella contra mi hija.
No se materializó.
Pero el simple hecho de que eso se planteara es alarmante.
Mi hija no necesita ser tratada criminalmente, necesita apoyo.
Yo he hecho y sigo haciendo mi parte.
He solicitado reuniones. He participado en COMPU, he escito correos electrónicos. He tocado todas las puertas. El caso de mi hija es de conocimiento de muchos.
La propia escuela reconoció que su ubicación actual no es el lugar adecuado para ella.
El Departamento se comprometió a buscar otra ubicación.
Y no han hecho nada.
Así que busqué una alternativa privada.
Un lugar donde sí pueden garantizarle educación, seguridad y estabilidad.
Y tampoco han aceptado la propuesta presentada.
Hoy, mi hija no está en la escuela.
He ido a todos los foros:
Escuela.
COMPU.
Cartas.
Secretario de Educación.
Secretaría de Educación Especial.
Monitora Pleito de Clase Rosa Lydia Vélez
Comisionado de Educación Especial
Legisladores y senadores de Comisiones de Educación en cámara y senado.
Gobernación
Foro administrativo de querellas.
Prevalecí en la querella.
Hay una resolución a favor de mi hija...
Y aun así… no se cumple.
Hoy, después de todo…
mi hija sigue en la casa.
Sin acceso real a su educación.
Sin lo que por derecho le corresponde.
Y sí, me duele escribir esto.
Pero más me duele que nadie haga lo correcto y tener que acudir al foro público para ver si logramos ser escuchados.
Esto no es un favor.
Esto es un derecho.
Y yo no me voy a rendir. Ya casi se acaba el año escolar pero mi hija merece que yo siga luchando. Necesitamos se acepte la propuesta presentada, que este año perdido sea conpensado en su totalidad y se ofrezcan cada uno de los servicios establecidos en su PEI en lo que queda de año escolar.
Lamentablemente el caso de mi hija no es un caso aislado es la realidad y el sufrimiento de muchos.