04/12/2017
Voluntad
Permítame utilizar un absoluto llamado “todos”. En cierta medida, desde mi propia perspectiva, antes y después del paso del Huracán María todos hemos necesitado algo que nos permita estar en mejor condición de vida.
Quejarse, frustrarse, lamentarse y entristecerse son algunas de las acciones que ponemos en práctica cuando nos dejamos dirigir por las emociones que estamos experimentando al momento de enfrentarnos a una situación dificultosa. La ventilación o desahogo pueden ser herramientas de expresión que resulten en beneficio para nuestra salud. No obstante, no se debe permitir que este estado permanezca vigente por largo tiempo en nuestras vidas. Esto se debe a que, cuando le damos autorización a nuestras emociones para que dicten nuestras acciones, perdemos el sentido de actuar con razonamiento y en muchas ocasiones tenemos resultados que nos afectan negativamente y perturban la sana convivencia con otros.
Usted se preguntará, “¿Qué hago con lo que siento?” ¡Mi mejor consejo es que lo exprese! Explore sus posibilidades, evalúe cómo pueden ayudar los que están a su lado para que juntos puedan pasar a un mejor bienestar. En ocasiones, nuestras expectativas son muy altas para la situación que se vive en estos momentos. Por lo tanto, un (o unos) pequeño ajuste es posible que provoque un cambio significativo que nos motive a continuar luchando para obtener un mejor estatus. Quizás no sea un 100% de lo que deseamos ver, pero logramos avanzar un poco más en el proceso.
¿Permitiremos que aquellas cosas de las cuales no tenemos control paralicen aquello que sí podemos controlar? Puerto Rico se levanta es una expresión que conlleva una voluntad tanto colectiva como individual. Usted no puede dar un paso sin antes decidir poner sus pies en el suelo; no podrá ver la luz del Sol sin antes decidir abrir sus ojos. Esto quiere decir que todo lo que hacemos está directamente atado a nuestra voluntad. Lo importante es reconocer que esa decisión es el motor que lo impulsará a tomar una acción que va en miras del bienestar suyo y de aquellos que lo rodean.
Hoy te digo, ¡ánimo! Espera pacientemente por aquellas cosas que quisieras tener pero en este momento depende de la acción de otros para que se logren, y ocúpese de las que puede manejar.
Quisiera concluir compartiendo contigo unas palabras de alivio y respiro halladas en el libro más maravilloso y transformador, el cual procuro leer todos los días, llamado la Biblia. Vea lo que dicen los versos 11-13 del capítulo 29 de Jeremías: pues yo sé los planes que tengo para ustedes, dice el Señor. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. (NVI)
Pido a nuestro Dios que te bendiga grande y abundantemente y te colme de sabiduría para hacer un manejo efectivo de tus emociones en este momento de prueba y los venideros. Recuerde que podemos tener nuestra propia voluntad, pero siempre debemos someterla a la de nuestro Padre Celestial quien lo conoce todo y siempre obra a favor de nuestro bien. No te rindas y recuerda: “siempre hay espacio para mejorar”.