18/05/2021
La enfermedad PECADO
Recuerdo de niño en semana santa observaba películas de Jesus, películas de historias del cristianismo, en ellas observaba personas enfermas totalmente cubiertas por harapos que eran expulsadas de los pueblos, apedreadas a veces hasta la muerte y obligadas a escapar a su suerte, hasta que les llegaba la muerte confinadas en cuevas. Recuerdo escuche por primera vez la palabra LEPRA y la segunda palabra estigmatizante y temerosa LEPROSOS.
De hecho en aquella época se pensaba que era una maldición de Dios por los pecados cometidos y yo estaba convencido de eso dentro de mi ignorancia de niño, ni imaginaria mas remotamente que hoy les estaría escribiendo acerca de esta enfermedad.
Tome conocimiento que la Lepra era una enfermedad en el colegio, no le di mucha importancia porque seguía pensando que era una enfermedad del viejo mundo, de la época de Jesús, que era imposible que aquí la tengamos. En la facultad en semiología médica y dermatología la estudie, supe que existía un lugar alejado en el Paraguay donde estaban internados pacientes con esta afección, tampoco le di mucha trascendencia.
Durante mi residencia médica en el INERAM vi a mi primer paciente con Lepra y Tuberculosis, increíblemente ambas primas hermanas, recuerdo junte un poco de dinero para el pasaje de ese paciente porque su familia lo había abandonado y su hogar quedaba en Sapucai. Ya había terminado su tratamiento para tuberculosis y debía volver al único lugar donde era aceptado. Jamas en la vida me hubiera imaginado ver un paciente con lepra, esa enfermedad terrible que veía por la televisión y le tenía un terror. Allí me entere que existía un Leprocomio denominado Santa Isabel en Sapucai, Departamento de Paraguari.
En los años posteriores de mano de la salud publica, siendo Director de Hospitales Especializados del Ministerio de Salud en el 2016 fui por primera vez al Leprocomio Santa Isabel.
Ubicado a 115 km de Asunción, en la ciudad de Sapucai, de la ruta que une Paraguari con Villarrica se ingresaba por un camino al inicio enripiado, a los pocos kilómetros ya era de tierra hasta llegar al Leprocomio, hoy en día se encuentra totalmente asfaltado hasta el ingreso a dos km del Leprocomio.
Encontré un lugar hermoso, con una paz en medio de la nada, olvidado por muchos y con muchas necesidades a cargo de religiosas que viven la vocación de servir al prójimo. Un paraje con cientos de historias desde su fundación con la edificación antigua del Leprocomio sus capillas y los pabellones de internación de pacientes, rodeados pero separados a la vez por un cerco de unas cuantas chozas de madera y paja pertenecientes a los antiguos pacientes leprosos que tuvieron que terminar sus días en ese paraje por la estigmatización de sus enfermedad.
Entonces dije algún día voy a regresar a tratar de paliar las necesidades, es así que se dio la oportunidad y les cuento…
Hoy en todo el mundo, no solo en Paraguay nos olvidamos que existen otras enfermedades, que hay gente que las padece y están necesitando también de nuestra atención, ENTONCES puse un PAUSE a mi cerebro COVID, pensé… ¿que puedo hacer este feriado largo y festejar que soy un paraguayo independiente, hijo de esta tierra y dar gracias por todas nuestras madres?
Allí me vino una necesidad de ir a Sapucai, aproveche que Sandra y su grupo de oración nos donó víveres para los que necesitan, les juro que era una cantidad impresionante, no iba a entrar en mi vehículo la totalidad. Entonces invite a dos amigos Hugo y Leticia quienes sin dudar un segundo me dijeron si nos vamos y llevamos abrigos de donación. En ese momento recordé, me falta comentarle esto a un amigo, hermano que ama el Paraguay y su gente, Eduardo e Yvonne quienes donaron mas víveres. No sabia mas donde iba a entrar toda esa cantidad de alimentos!!.
Me comunique con la Hermana Superiora Juana Cueto que es la Directora encargada con otras dos hermanas que son la Hna Obdulia Mendoza y la Hna Lilian Baccino que son Hijas de la Caridad Vicente Paul mas conocidas como Vicentinas. Estas maravillosas personas son las que hacen sobrevivir ese lugar y están a cargo de todos los pacientes con ayuda de personal mínimo suministrado por el ministerio de salud. Les dije que iba a visitarlas.
Emprendimos viaje viernes y como los tiempos de Dios son exactos y oportunos, llenamos su deposito de víveres. Estaban necesitando enfermeras, tienen 47 pacientes internados en los pabellones de lepra y salud mental, porque allí también hay un pabellón de salud mental, me decía la Hermana ya pedimos doctor y no hay respuesta. Le dije a la Hermana, vamos a probar algo hermana, vamos a llamarle al Ministro y decile tu pedido, si atiende le pedís vos misma y si no seguiremos insistiendo.. saben que? Atendió la videollamada y le dijo que firmo los contratos de enfermería.
Y bueno.. no pudo salir mejor las cosas de la mano de Dios y no hay duda que un ser superior obra sobre nosotros y nunca nos abandona.
Les muestro algunas fotos de nuestro viaje… y sí, esta enfermedad existe y hay familias que la padecen, quieren conocer mas de historia entren aquí:https://www.mspbs.gov.py/dependencias/portal/adjunto/204bf1-LeprocomioSantaIsabelSuhistoria.pdf
Gracias a los que pudieron hacer posible ésto.. Sandra y grupo de oracion; Huguito y Lety; Eduardo e Yvonne, Julio..
Sólo un último pensamiento con el que me identifico: “Que la muerte me encuentre palpitando la vida”