10/04/2026
Ser elegido para representar a Asopaled en el 1er Congreso Iberoamericano sobre Educación Inclusiva como Movimiento Social ha sido un honor inmenso, pero también una responsabilidad que siento profundamente. Al prepararme para hablar en nombre de tantas familias y personas afectadas por la discapacidad intelectual, me enfrenté a una realidad agridulce: la de aquellos cuyas historias, tan necesarias de ser escuchadas, no pudieron llegar a este espacio.
Hay tantas vivencias de madres y pacientes de epilepsia, tantas realidades de exclusión educativa que sufren niños, adolescentes y adultos, que corren el riesgo de perderse en el olvido. Hoy, aquí, rodeado de especialistas que debatían reformas, causas y soluciones, una pregunta resonaba con fuerza, alimentada por mi pasión por la psicología y por el libro que escribo: ¿Podemos realmente esperar a que la sociedad "mejore" cuando nuestros hijos, nuestras familias, no pueden esperar? Ver esa realidad tan cruda, tan difícil de ignorar, me hizo reflexionar sobre lo verdaderamente esencial.
Y en medio de ese torbellino de ideas y experiencias, me di cuenta de algo fundamental: ¿qué es lo que realmente nos sostiene en medio de estas luchas? Creo firmemente que son los vínculos afectivos que logramos forjar. La amistad, el compañerismo, esa capacidad de conectar y apoyarnos mutuamente, incluso cuando venimos de experiencias y formas de pensar muy distintas. Esos lazos, esa comunidad que construimos juntos, es lo que se transforma en resiliencia.
Por eso, mi mensaje desde este congreso, aunque sé que todos merecemos ser escuchados, va más allá. Lo que realmente nos fortalece como movimiento social es precisamente esa capacidad de generar vínculos. Pero es crucial entender que este movimiento por la inclusión no debe limitarse a las escuelas o los centros educativos. La inclusión es un tejido social que debemos construir en cada rincón: en las familias, en los barrios, en los lugares de trabajo, en la vida cotidiana. Es en esa conexión humana, en ese reconocimiento mutuo de nuestras luchas y esperanzas, donde encontramos la fuerza para seguir adelante, no solo esperando un futuro mejor, sino construyéndolo activamente, día a día.
Testimonio de JOSE MERELLO, una persona con Epilepsia que represento en el Congreso Iberoamericano de la Inclusión a la Asociación Paraguaya por la Epilepsia 🧠🇵🇾