30/05/2022
Hoy hago una pausa comercial para que me conozcas un poco más y seas parte de mi historia.
Como sabes me llamo Esmeralda tengo 32 años.
Especializada en higiene y seguridad Alimentaria, trabajé años en el área de producción de alimentos, viendo, controlando y evaluando todo el proceso que tienen los alimentos hasta que llegue a tu mesa, de manera a que sean seguros para tu consumo. Te cuento esto para que conozcas que los nutris no solo hacemos "dietas" sino también podemos hacer más.
También me enfoque en la alimentación consciente y el método no dieta para la atención a pacientes. Porque basada en mi propia experiencia la alimentación saludable debe ser placentera, feliz sin culpas ni arrepentimientos.
Ahora vamos a la historia, durante mucho tiempo como muchos no me sentía conforme con lo que veía en el espejo siempre me faltaba o me sobraba algo, los rollos, la panza, las piernas, etc. Entonces esto hacía que tenga ciclos muy tóxicos (si ami con la alimentación también podemos tener una relación tóxica) seguía una dieta estricta de lunes a viernes, los findes "permitido", llegaba lunes sentía culpa, volvía a mi dieta y me mataba entrenando y eso en repetición 2 a 3 meses, me cansaba, lo dejaba de hacer durante 1 a 2 meses, subía de peso y el ciclo comenzaba otra vez.
Esto siguió incluso después de recibirme y por momentos empeoró porque la culpa era mayor, me pesaba el hecho de ser nutricionista, tener todos los conocimientos necesarios pero no lo lograba, además de estar expuesta a comentarios innecesarios como "mírale a la nutri comiendo una hamburguesa" "o que mucho comes siendo nutri"
Hasta que hace un par de años hice click y dije necesito que esto sea un hábito saludable, feliz y no una tortura.
Les cuento la verdad? No fue fácil y llevó bastante tiempo, en el camino tuve ayuda de una hermosa colega, porque si, hay veces que necesitamos de un empujón.
Sigue siendo una elección de todos los días pero ya no desde la inconformidad y eso es lo que quiero trasmitir.
Así que no esta mal, hoy lunes te comas un mbeju porque tenes ganas y porque el tiempo da para eso.