18/12/2025
El otro día escuché una conversación sobre una ruptura:
"Es que él no tiene responsabilidad afectiva, es un apego evitativo de manual el pobre y yo quiero a alguien que me sume no que me tire sus traumas encima".
Fli-pan-te, sí, porque te lo escribo literal.
Ella, que ya ves que se sentía muy empoderada, tiene 27 años.
Se escuchaba a sí misma en ese orgullo silenciado de "he avanzado en mi empoderamiento".
Sinceramente, me recorrió un escalofrío.
Porque lo que escuchaba no era amor, ni dolor, ni apertura al amor.
Era consumo.
Siguiendo con mis referencias a lecturas de este año (y aquí la socióloga Eva Illouz y …….), quiero poner el foco en algo que me parece aterrador, por las consecuencias tan destructivas que tiene en los vínculos esenciales de toda la sociedad:
Hemos permitido que la lógica del mercado se meta en la cama de pareja, de amantes, de supuesto amor.
Illouz (y Byung-Chul Han) nos advierten de que hemos convertido los vínculos en un mercado. Evaluamos a las personas como productos: miramos sus "prestaciones", ¿es sano? ¿está trabajado? ¿me aporta?.
Y si “al usarlo” vemos un fallo, solicitamos la devolución, y lo dejamos “soltándolo orgullosamente” bajo la etiqueta de "amor propio, la madurez emocional y el autocuidado".
Porque ahora la narrativa general se centra en la idea de que merecemos una vida "curada", "optimizada" y sin fricción. Que esto existe y que podemos conseguirla.
El uso perverso del "Therapy Speak"
Se ha popularizado el uso sin rigor de un vocabulario clínico, que se usa con una facilidad exagerada, no para comprender al otro, sino para deshumanizarlo y protegernos de la complejidad.
Ya no decimos: "No me entiendo fácilmente con esta persona".
Decimos: "Es una persona tóxica".
Ya no decimos: "Me ha dolido que no me llamara".
Decimos: "Me ha hecho ghosting y carece de responsabilidad afectiva".
Ya no decimos: "Me ha parecido egoísta".
Decimos: "Es un narcisista de manual".
¿Ves la trampa de la dinámica general?
Etiquetar al otro con un diagnóstico de TikTok, convertirle en un objeto defectuoso.
Tú eres la víctima sana; él es el patógeno a eliminar. Te lavas las manos. Y el uso de “tecnicismos”, por muy erróneo que sea, te hace sentir legitimidad y seguridad.
Se usa la psicologización como un escudo para no contactar con la realidad, para no salir de nosotros mismos y nuestras “cositas y necesidades”. Para no tener que negociar, ceder o sostener la incomodidad inherente a cualquier vínculo humano real.
La falacia de "sanar antes de amar"
Y de esta lógica de mercado nace otra gran mentira que vemos a diario en consulta:
“No estoy preparada para una relación. Tengo que sanarme yo primero”.
Esto suena muy responsable, pero a menudo esconde la fantasía de que podemos llegar a ser un "producto terminado", perfecto, pulido y sin grietas antes de salir al mercado del amor.
Pero Byung-Chul Han nos recuerda algo precioso: el Eros (el amor real) requiere la muerte del Yo. Requiere vulnerabilidad. Requiere que el otro te desestabilice.
Si esperas amar sin problemas lo que estás buscando no es Amar.
No, el Amor y la Vida no son experiencias asépticas, tranquilas y únicamente placenteras.
Ayudar a las personas a “estar en la vida mejor” es aprender, todos, a abrazar lo que duele rindiéndonos a que eso forma parte de la vida.
“Nadie dijo que sería fácil, solo que valdría la pena” . Copiado de Olga Gil