15/01/2026
𝑳𝒂𝒔 𝒕𝒊́𝒂𝒔: 𝑮𝒖𝒂𝒓𝒅𝒊𝒂𝒏𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒗𝒊𝒔𝒊𝒃𝒍𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒍𝒊𝒏𝒂𝒋𝒆
Hay figuras en el árbol que no hacen ruido,
pero sin ellas el sistema se cae.
Las tías no ocupan un lugar secundario.
Ocupen un lugar bisagra:
entre lo que fue y lo que todavía puede ser.
Cuando un niño no puede llegar plenamente a mamá,
cuando papá no está disponible —emocional, psíquica o vitalmente—, el sistema abre otro canal para que la vida no se interrumpa.
Ahí aparecen ellas.
No como reemplazo. Como puente.
Las tías reciben lo que el niño no puede llevar a sus padres:
preguntas, miedos, secretos, rabias, sueños que no saben dónde caer.
Son el lugar donde la infancia respira cuando el vínculo primario aprieta.
Desde la mirada sistémica, las tías sostienen una función precisa:
permiten la continuidad del movimiento hacia la vida cuando el origen está herido.
𝐏𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐬𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐭𝐢𝐧𝐭𝐨
Se llora distinto.
Se recuerda distinto.
No cargan la autoridad del padre ni la fusión de la madre.
Cargan algo más fino y más peligroso:
la posibilidad.
𝐌𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬:
amortiguan traumas que no pudieron ser nombrados
suavizan destinos duros del linaje
muestran que hay otra forma de amar, de elegir, de vivir
Y cuando una tía queda excluida —por no casarse, no ser madre, no encajar—
el sistema no lo olvida.
Ese vacío suele reaparecer en un sobrino que se siente “fuera de lugar”,
que no termina de pertenecer,
que vive buscando algo que no sabe qué es.
Porque las tías guardan memoria emocional del clan.
Saben lo que no se dijo.
Vieron lo que otros no quisieron ver.
A veces pagaron con su propia vida —soledad, postergación, sacrificio—
para que otros pudieran avanzar.
Desde lo profundo del sistema,
muchas tías sostienen abundancia que no fue tomada,
amor que no fue elegido,
libertad que quedó pendiente.
Por eso honrarlas no es un gesto afectivo.
Es un acto de orden.
Cuando una tía es mirada,
algo se destraba en los hijos,
en los sobrinos,
en los que vienen después.
Tal vez hoy entiendas por qué esa tía fue refugio.
O por qué tú lo fuiste.
O por qué duele tanto cuando una tía se va.
No era “solo cariño”.
Era función vital.
El sistema nunca pone a alguien “de más”.
Cuando una tía ocupa un lugar fuerte,
es porque estaba sosteniendo algo que nadie más podía sostener.
𝒀 𝒆𝒔𝒐 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒗𝒊𝒔𝒕𝒐 𝑵𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒅𝒐,. 𝒈𝒓𝒂𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒐.
frase sanadora:
“Querida tía, te veo.
Veo lo que sostuviste cuando no era tu turno.
Honro tu amor y tu destino tal como fueron.
Lo que cargaste por la familia, hoy te lo devuelvo con respeto.
Tú eres la grande.
Yo tomo la vida que vino después.”
Si este texto tocó una fibra, no es casualidad. nombra a esa tía que honras...
En mi libro "El dolor que no te pertenece" trabajo cómo los lugares invisibles del sistema influyen en tu forma de amar, elegir y vivir, y cómo devolver cargas que nunca fueron tuyas. con acompañamiento y orientación por whatsapp. INFORMACON:
Página E-book "el dolor que no te pertenece"
https://sanandoellinaje.my.canva.site/sanandoellinaje
La sanación empieza cuando el lugar oculto es reconocido.