20/04/2026
¿Cuántas veces te pasó de saber, genuinamente, que algo no anda bien, pero seguís actuando como si no pasara nada?
A veces nos volvemos expertos en "fingir demencia". Nos armamos una coraza, nos ponemos la sonrisa de "todo bajo control" y seguimos pedaleando. Creemos que así nos protegemos, que si no miramos el problema, el problema no existe.
Pero el cuerpo no miente. El insomnio, esa tensión en el cuello que ya es parte de tu paisaje, la irritabilidad constante o esa sensación de vacío que aparece cuando te quedás en silencio... esas son las formas en que tu organismo grita la verdad que tu mente intenta callar.
Mentirte a vos mismo es pan para hoy y hambre para mañana. Es fragmentarte. Es vivir con miedo a que se caiga la estantería.
Recuperar tu integridad no es castigarte. Es el mayor acto de amor propio y cordura que podés tener. Dejar de esconderte de vos mismo te devuelve la energía que gastás en sostener la máscara.
Sé que da miedo. Pero no tenés que hacerlo solo/a.
👇 Si te identificás con esto, dejame un ❤️ o un comentario. Hablemos de lo que pasa cuando nos animamos a mirar.
Si sentís que es el momento de dejar de fingir y empezar a sanar en un espacio seguro, escribime un mensaje privado.
Siempre estás a tiempo de empezar a cuidarte.