13/08/2019
Cuando es suplementada de forma correcta, la L-carnitina puede mejorar tu físico y tu entrenamiento.
La L-carnitina ayuda a transportar la grasa, particularmente los ácidos grasos de cadena larga, a las mitocondrias de las células. Una vez ahí, los ácidos grasos son oxidados para generar energía. Este trabajo celular ocurre tanto cuando hacemos ejercicio como cuando estamos en reposo, pero según estudios, es mucho más efectivo durante el ejercicio intenso.
Sin un consumo adecuado de carnitina, la mayoría de las grasas de la dieta no pueden entrar a las mitocondrias para ser utilizadas como energía. Pero para personas con deficiencia de carnitina, puede presentar una condición más grave. Puede generar debilidad muscular, retardar el crecimiento, entre otros problemas. Es por esto que se considera ¨condicionalmente esencial¨: nuestro cuerpo produce carnitina, pero si no produce lo suficiente, la salud puede verse impactada de forma negativa.
Los principales beneficios de la suplementación con L-carnitina, según los estudios son:
✔Oxidar grasa para ser utilizada como energía, lo que se puede generar una mejora en el rendimiento físico ya que ayuda a preservar el glucógeno muscular.
✔Reduce la fatiga.
✔Reduce los dolores musculares y mejora la recuperación.
✔Mejora el flujo sanguíneo, llevando más sangre a los músculos.
¿Cómo y cuándo tomar?
Nuevos estudios demuestran que los niveles de insulina deben estar altos para que cantidades adecuadas de L-carnitina puedan ingresar a las células musculares, donde cumple la mayoría de sus funciones.
Uno de los mejores momentos para consumir L-carnitina es con la comida post entrenamiento, pero se puede tomar con cualquier otra comida alta en carbohidratos y proteínas.
Dosis de 1 gramo de L-carnitina pueden ser efectivas, pero es mejor tomar de 2-3 gramos para obtener mayores beneficios.