07/01/2026
Los límites son como una cerca invisible que delimita el espacio en el que puedes vivir en paz, sin sentirte invadido o desgastado. Cuando decides establecerlos, estás diciendo: “me respeto lo suficiente como para cuidar de mí”.
Poner límites también envía un mensaje claro a los demás sobre cómo deseas que te traten. Es una forma de enseñarle al mundo cuál es tu valor y de recordarte a ti mismo que no necesitas aceptar todo para ser querido o aceptado. Cada vez que marcas un límite, reafirmas tu derecho a relaciones sanas, en las que exista equilibrio y respeto mutuo.
Además, los límites no solo te protegen del daño, sino que te permiten conservar energía para invertirla en lo que realmente importa.
Al cuidar tu espacio emocional, puedes ofrecer lo mejor de ti sin sentirte explotado o resentido. En otras palabras, poner límites es elegirte a ti mismo una y otra vez, y eso es una de las expresiones más profundas de amor propio.
Psicóloga Clínica Laura Fernández Obregón.