04/01/2026
EL TERCER ORDEN DEL AMOR: EL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR
¿Qué es el Orden del Equilibrio?
El tercer orden fundamental descubierto por Bert Hellinger establece que en toda relación debe existir un equilibrio entre dar y recibir. Este orden rige principalmente las relaciones entre iguales: parejas, hermanos, amigos, socios, colegas.
Cuando damos, creamos una deuda. Cuando recibimos, la contraemos. El equilibrio se logra cuando hay un intercambio justo que mantiene la relación viva y en movimiento. Pero atención: el desequilibrio puede ser por exceso de dar o por exceso de recibir, y ambos extremos dañan la relación.
Este orden NO aplica igual en todas las relaciones:
Entre padres e hijos: Es naturalmente desigual. Los padres dan mucho más (la vida misma), los hijos no pueden "pagar" esa deuda. Solo pueden pasar el regalo hacia sus propios hijos.
Entre iguales: Debe haber equilibrio para que la relación permanezca saludable y vital.
El principio fundamental: El intercambio mantiene vivo el vínculo
Una relación sin intercambio equilibrado muere. Cuando uno da demasiado y el otro recibe demasiado, se genera:
Quien da en exceso: Resentimiento, agotamiento, superioridad oculta
Quien recibe en exceso: Culpa, inferioridad, deseo inconsciente de huir
La clave: El equilibrio no significa igualdad matemática exacta, sino un flujo dinámico donde ambos sienten que dan y reciben de manera justa y proporcional.
Ejemplos de Desorden del Orden del Equilibrio
1. La pareja donde uno da todo
La situación: Patricia lleva 10 años con Miguel. Ella trabaja, cocina, limpia, organiza todo, recuerda los cumpleaños, planifica las vacaciones, gestiona las finanzas. Miguel "la deja hacer" porque "ella es mejor en eso". Patricia dice que está bien, pero sufre de migrañas constantes y ha perdido el deseo sexual. Cuando Miguel intenta ayudar, ella dice "déjalo, yo lo hago".
El desorden: El equilibrio está roto. Patricia da en exceso y, aunque no lo reconozca conscientemente, acumula resentimiento. Miguel recibe en exceso y, aunque tampoco lo reconozca, siente culpa e inferioridad. Ninguno está realmente feliz.
Señales del desorden:
Quien da dice: "Si no lo hago yo, no se hace"
Quien recibe dice: "Ella/él no me necesita realmente"
Desaparición de la intimidad sexual (signo de desequilibrio profundo)
Explosiones de ira "sin razón" en quien da
Pasividad o infantilización de quien recibe
Frases como "yo todo lo hago por amor" (oculta resentimiento)
El veneno oculto: Quien da demasiado se coloca secretamente por encima ("sin mí, tú no puedes"), generando distancia. Quien recibe demasiado se siente pequeño e inadecuado, perdiendo respeto por sí mismo y por la pareja.
Consecuencias: La relación se convierte en una dinámica padre-hijo en lugar de pareja entre iguales. El amor se transforma en dependencia o en carga.
2. El amigo que siempre presta dinero
La situación: Carlos siempre ayuda económicamente a su amigo Javier. En 5 años, le ha prestado el equivalente a miles de dólares. Javier nunca devuelve el dinero completo, siempre tiene una nueva emergencia. Carlos sigue prestando pero empezó a evitar las llamadas de Javier. Javier siente que Carlos "cambió" y ya no es buen amigo.
El desorden: La balanza está completamente inclinada hacia un lado. Carlos da y Javier recibe, sin reciprocidad real. Esto mata lentamente la amistad.
Señales del desorden:
Quien da empieza a evitar a quien recibe
Justificaciones constantes: "es que él está pasando por un mal momento"
Quien recibe desarrolla un sentido de "derecho" a recibir
La relación se vuelve transaccional y tensa
Resentimiento que se niega: "no, si yo lo hago con gusto"
Quien recibe minimiza lo recibido: "no es para tanto"
La paradoja: Carlos cree que es generoso, pero en realidad está siendo arrogante (se coloca como superior, el que salva). Javier cree que Carlos es su amigo, pero en realidad lo está usando y perdiendo respeto por él.
Consecuencias: La amistad termina, generalmente con resentimiento mutuo. Carlos sentirá que "lo usaron" y Javier que "lo abandonaron cuando más lo necesitaba".
3. La relación donde uno perdonó algo grave
La situación: Laura descubrió que su esposo le fue infiel. Él terminó la aventura, pidió perdón y ella "lo perdonó". Han pasado 3 años, pero Laura menciona constantemente el tema en discusiones, toma decisiones unilaterales ("después de lo que me hiciste, tengo derecho"), y él acepta todo con culpa. La relación está congelada.
El desorden: La infidelidad creó un desequilibrio enorme. Aunque hubo "perdón", Laura usa la deuda como moneda de control. Él acepta vivir en deuda perpetua. Ninguno es libre, ninguno es feliz.
Señales del desorden:
El "perdón" se menciona constantemente como recordatorio de deuda
Quien perdonó se siente con derecho a ventajas permanentes
Quien fue perdonado vive en culpa constante y sumisión
Frases como "después de lo que me hiciste" años después del evento
La relación no avanza, queda congelada en el evento traumático
Intimidad mu**ta o forzada
El veneno oculto: El perdón real libera a ambos. El "perdón" que mantiene la deuda viva es venganza disfrazada de generosidad.
Opciones sanadoras:
Perdón real: "Te perdono completamente, borrón y cuenta nueva, recuperamos el equilibrio"
Compensación honesta: "Para que pueda perdonar realmente, necesito que tú hagas X" (petición clara, no castigo indefinido)
Terminación honesta: "No puedo perdonar esto, es mejor que cada quien siga su camino"
Lo que NO sana: Mantener la deuda viva como fuente de poder.
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4. Los hermanos y la herencia desigual
La situación: Los padres dejaron la casa familiar a Mónica, la hija mayor, "porque ella los cuidó en sus últimos años". Sus dos hermanos recibieron mucho menos. Han pasado 5 años y los hermanos no se hablan. Mónica se siente justificada ("yo sacrifiqué años de mi vida"), los hermanos se sienten traicionados.
El desorden: El cuidado de los padres fue compensado con un desequilibrio entre hermanos. Ahora la relación entre iguales (los hermanos) está rota porque el equilibrio fue violado.
Señales del desorden:
Justificación constante de quien recibió más
Resentimiento duradero de quienes recibieron menos
Familia dividida permanentemente
Imposibilidad de encontrarse en eventos familiares
Los hijos de los hermanos (primos) sufren la separación familiar
La complejidad: Mónica sí hizo más que sus hermanos (desequilibrio con los padres, que es válido). PERO al compensarse mediante la herencia desigual entre hermanos, se creó un nuevo desequilibrio en una relación de iguales (entre hermanos).
Soluciones posibles:
Reconocer abiertamente la desigualdad y buscar compensación entre hermanos
Quien recibió más ofrece algo a los hermanos para equilibrar
Los hermanos reconocen el sacrificio de quien cuidó y renuncian a su resentimiento
Acuerdo explícito de que el desequilibrio fue decisión de los padres, no entre ellos
5. La pareja donde uno "salvó" al otro
La situación: Sandra conoció a Tomás cuando él estaba en bancarrota emocional y económica tras un divorcio. Ella lo acogió, lo apoyó económicamente, lo ayudó a reconstruirse. Cinco años después, Tomás es exitoso nuevamente, pero Sandra constantemente le recuerda "cuando te conocí no tenías nada" y se siente con derecho a controlar sus decisiones. Tomás se siente atrapado entre la gratitud y el deseo de libertad.
El desorden: Sandra dio mucho al inicio, creando una deuda enorme. Pero en una relación de pareja entre iguales, mantener esa deuda indefinidamente convierte el amor en prisión.
Señales del desorden:
Frases constantes recordando lo dado: "yo te ayudé cuando..."
Quien recibió no puede tomar decisiones libremente sin "consultar"
Gratitud que se siente como cadena, no como amor
Quien dio se siente propietario del otro: "yo te hice quien eres"
Deseo de huir en quien recibió vs. miedo al abandono en quien dio
La paradoja cruel: El acto generoso original (ayudar genuinamente) se pervierte al usarse como moneda de control. El amor inicial se transforma en resentimiento mutuo.
Caminos de sanación:
Tomás compensa de manera significativa (no necesariamente económica): dedicación, tiempo, un regalo simbólico poderoso
Sandra renuncia a cobrar la deuda eternamente: "te di porque quise, no para tenerte atado"
Reconocimiento mutuo: "Yo te di X, tú me has dado Y, estamos en equilibrio"
O terminación honesta: a veces la deuda es tan grande que la relación no puede recuperar el equilibrio
6. El desequilibrio en la amistad: quien siempre escucha
La situación: En su amistad de 15 años, Ana siempre escucha los problemas de Beatriz: relaciones, trabajo, familia. Ana es la consejera, la que consuela, la que está disponible 24/7. Pero cuando Ana necesita hablar de sus cosas, Beatriz "no tiene tiempo" o desvía rápidamente la conversación a sus propios temas. Ana empieza a sentirse agotada y vacía, pero no sabe cómo decirlo sin parecer "mala amiga".
El desorden: Hay un desequilibrio absoluto en el dar y recibir emocional. Ana da contención, tiempo, energía. Beatriz solo recibe, convirtiendo la amistad en una relación terapéutica gratuita.
Señales del desorden:
Una persona siempre habla, la otra siempre escucha
Quien escucha se siente agotado después de los encuentros
Quien habla no pregunta genuinamente "¿y tú cómo estás?"
Llamadas solo cuando hay crisis en uno de los dos
Quien da siente culpa por poner límites: "pero ella me necesita"
Quien recibe asume que ese es el rol del otro: "es que tú me entiendes tan bien"
El veneno oculto: Quien da se siente secretamente superior ("yo soy la madura, la que puede ayudar"), evitando así su propia vulnerabilidad. Quien recibe se coloca en posición infantil, evitando crecer y hacerse cargo.
Sanación:
Quien da debe atreverse a ser vulnerable y necesitar también
Quien recibe debe aprender a preguntar y estar presente para el otro
Reconocimiento honesto: "Nuestra amistad está desequilibrada y eso nos daña a ambas"
7. El socio que hace todo el trabajo
La situación: En su empresa, Rodrigo trabaja 12 horas diarias mientras su socio Fernando trabaja 4. Las ganancias se dividen 50-50 porque "así se acordó al inicio". Rodrigo se queja constantemente pero no hace nada. Fernando se justifica con "yo aporto los contactos, tú aportas el trabajo". La sociedad está llena de tensión, los empleados lo perciben y el negocio sufre.
El desorden: Desequilibrio claro en una relación entre iguales (socios). Uno da más, recibe igual. El acuerdo inicial ya no refleja la realidad actual.
Señales del desorden:
Resentimiento constante de quien trabaja más
Justificaciones vagas de quien trabaja menos
Evitar conversaciones sobre el tema
Quejas con terceros pero no confrontación directa
El negocio sufre porque la base (la sociedad) está fracturada
Fantasías de "algún día me voy y verá lo que es bueno"
La trampa: Rodrigo se siente víctima pero es cómplice. Al no establecer límites claros, permite y perpetúa el desequilibrio. Fernando explota la situación pero también siente la tensión y posiblemente hasta culpa oculta.
Soluciones:
Renegociar claramente: trabajo proporcional o distribución de ganancias ajustada
Definir roles diferentes pero complementarios con valor reconocido
O terminar la sociedad si el equilibrio es imposible de recuperar
La verdad incómoda: A veces el desequilibrio persiste porque quien "da más" obtiene algo oculto: sentirse indispensable, superior moralmente, o evitar otros aspectos de la vida.
8. El desequilibrio en lo negativo: el que daña pero no repara
La situación: En un momento de ira, Felipe golpeó a su hermano menor causándole una lesión seria. Han pasado años, la herida física sanó, pero Felipe nunca pidió perdón genuinamente ni hizo nada para reparar. El hermano menor quedó con secuelas emocionales, desconfianza, y una rabia contenida que afecta toda su vida.
El desorden: Cuando se causa daño (dar negativo), también se crea una deuda que debe compensarse. No hacerlo deja la balanza inclinada, pero esta vez con peso negativo que envenena.
Señales del desorden:
Minimización del daño causado: "ya pasó, olvídalo"
Quien dañó evita a quien fue dañado (la culpa no reconocida repele)
Quien fue dañado queda congelado en la herida
Imposibilidad de avanzar en la relación
Otros miembros de la familia presionan al dañado para "superar" sin que haya habido reparación
Quien dañó puede desarrollar enfermedades o accidentes (la culpa busca castigo inconsciente)
La compensación por daño: Para equilibrar cuando se ha dañado, se requiere:
Reconocimiento pleno: "Hice esto, fue grave, te dañé"
Disculpa genuina: Sin justificaciones, sin peros
Compensación: Algo significativo que equilibre (no necesariamente material)
Cambio real: Demostrar que no se repetirá
Advertencia: Si el daño fue muy grave (abuso, violencia extrema), a veces NO es posible recuperar el equilibrio y la relación debe terminar para que ambos sanen.
Señales de equilibrio saludable en una relación
Ambos se sienten libres y contentos en la relación
Hay reciprocidad natural sin llevar cuenta estricta
Los favores fluyen en ambas direcciones
Nadie se siente en deuda perpetua
Nadie se siente superior o inferior
La intimidad está viva (en parejas)
Hay respeto mutuo genuino
Los conflictos se resuelven sin sacar "listas de quejas históricas"
El arte del equilibrio: ni muy poco ni demasiado
Dar muy poco: Genera deuda, culpa, inferioridad Dar demasiado: Genera resentimiento, superioridad oculta, distancia
El equilibrio sano incluye:
Dar un poco más de lo recibido (mantiene el movimiento vivo)
Pero no tanto que cree deuda impagable
Recibir con gratitud (no con indiferencia ni con culpa excesiva)
Estar dispuesto a dar cuando el otro necesita
Pedir cuando uno necesita (no siempre estar dando)
Frases sanadoras para restaurar el equilibrio
Cuando has dado demasiado:
"He dado más de lo que es sano para mí, necesito equilibrar"
"Te libero de la deuda, y me libero yo también"
"Renuncio a sentirme superior por lo que di"
Cuando has recibido demasiado:
"Reconozco lo mucho que me has dado, ¿qué puedo darte yo?"
"Quiero compensar para que estemos en equilibrio"
"Ya no quiero ser el pequeño que recibe, quiero ser tu igual"
Cuando has dañado:
"Te hice daño, lo reconozco plenamente. ¿Qué puedo hacer para reparar?"
"No hay justificación para lo que hice"
"Estoy dispuesto a dar lo que sea necesario para equilibrar este daño"
Cuando has sido dañado:
"Para poder seguir adelante necesito que reconozcas el daño y lo compenses"
"Si no puedes o no quieres reparar, debo distanciarme para sanar"
La excepción: Padres e hijos
Recordemos: entre padres e hijos NO aplica el mismo equilibrio.
Los padres dan la vida, algo que nunca puede "pagarse"
Los hijos reciben y pasan ese regalo a sus propios hijos
Si un hijo intenta "pagar" a sus padres, invierte el orden (segundo orden) y causa desorden
Los hijos honran el regalo recibiendo bien y viviendo plenamente
Frase sanadora de hijo a padres: "Tomo de ustedes lo que me dieron, así, todo, con todo lo bueno y lo difícil. No puedo pagarles, pero paso este regalo a la vida y, si tengo hijos, a ellos"
Reflexión final
El Orden del Equilibrio nos enseña que las relaciones entre iguales necesitan un intercambio justo para permanecer vivas y saludables.
Dar demasiado no es amor, es arrogancia disfrazada. Recibir demasiado no es gratitud, es dependencia o explotación. El equilibrio real permite que ambas personas permanezcan de pie, mirándose a los ojos como iguales, dando y recibiendo en un baile dinámico que mantiene vivo el vínculo.
El amor entre iguales requiere equilibrio. Sin él, uno se eleva y el otro se hunde, y ambos pierden.
"El amor entre iguales crece con el intercambio equilibrado. Dar demasiado aleja tanto como dar muy poco. El equilibrio mantiene la dignidad de ambos y la vitalidad de la relación." - Bert Hellinger