15/02/2024
Que les puedo decir, soy un padre orgulloso, ayer final de la carrera de medicina (UNA), hoy otro desafío, inicia la residencia en oftalmología en mi querido hospital de clínicas, donde también me formaron; agradecido por la vida, por el trabajo, por el pan de cada día, agradecido a Díos, de lo que fui y a lo que en hoy me convirtió, y para que sepan, aquí va un pequeño relato de mi infancia, en esto se resumen todo mi origen al que jamás voy a olvidar.
Mi origen es una familia muy pobre, mi padre albañil (QEPD) y mi madre modista, en aquella época de crisis para ambas profesiones, somos 6 hermanos, yo soy el mayor y vendía cualquier cosa en la calle, cada amanecer era una lucha para alcanzar la comida, no éramos una familia que dormía ya teniendo el desayuno para la mañana siguiente, el amanecer era una lucha para conseguir el pan para cada comida, pero Dios nunca nos faltó a la hora de comer.
Esta historia sucedió cuando yo tenía 10 años Era un día que nada salió, mi madre no cobró por sus vestidos, mi padre no cobró por sus trabajos y yo no vendí nada, llegó la hora del almuerzo y lo único que teníamos era un brasero lleno de cenizas, no había fuego porque no teníamos nada para cocinar, pero mi madre en su inmensa fe, siempre dijo que Dios jamás abandona.
Mi casa era de una sola habitación, el terreno sin cercado; mi madre nos invita a dormir para no sentir hambre, ya cuando parecía que todo era imposible y a punto de perder las esperanzas, un perro desconocido, cruza nuestra casa con una bolsa en la boca y se detiene en mi patio a revisar lo que traía, salimos a mirar y al darse cuenta de eso el perro se alejó dejando la bolsa; fuimos a mirar que contenía dicha bolsa y encontramos dentro de la misma otras cuantas bolsitas, una llena de arroz, otras contenían carne, pan, verduras y algunas cosas más para un almuerzo.
Ese día que parecía el peor día, fue el mejor de toda mi vida, ese día que parecía no quedábamos sin comer fue el día que tuvimos el mejor banquete de mi vida. Fue casualidad o milagro?; dejo a criterio de ustedes; para mí fue un milagro y desde entonces digo que ese día, Dios visitó mi hogar disfrazado de perro.
César Luis González, Médico Pediatra.