30/04/2026
La soledad es un peso difícil de llevar, cuando sentimos que nuestros esfuerzos y dedicación quedan invisibles para los demás. Las lagrimas pueden correr, podemos suplicar por una caricia, una palabra de aprecio, una sonrisa - pero la súplica es en vano. El otro no nos ve.
Entonces es tiempo para recordar, que la dedicación hacía una pareja que no nos ve, hacía un hijo que no aprecia, hacía un padre que no valora es una entrega de corazón, NO un sacrificio, NO por aplausos, NO por gloria. Es lo que hemos decidido hacer - por Amor, para iluminar una vida, para crear una sonrisa. Porque nosotros tenemos LUZ que se puede compartir.
Si esperamos la retribución por aquel que no tiene tanta luz, esperaremos en vano. Y es entonces, cuando tenemos que entregar más Luz, más alegría, más vida.
Y si piensan - ¿entonces yo que? Ahí es cuando tenemos que mirar arriba, a la fuerza divina que nos mantiene a todos con vida. Esa fuerza lo ve todo y sabe su esfuerzo.
Cuando sientan que estan solos - miren arriba - y verán que bien acompañados estamos del calor, el amor y la fuerza divina que nos llena el corazón de vida, para entregar un día más.