Oana Goloiu

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Vin cu o propunere de carte care mi- plăcut
15/10/2021

Vin cu o propunere de carte care mi- plăcut

Carte bună: Sindromul cavalerului pe cal alb de Oana Goloiu October 13, 2021 SHARE Am citit de curând o carte pe care simt nevoia să o recomand. Sunt sigură că pentru multe persoane ar putea reprezenta o sursă de înțelegere mai profundă a propriului comportament în dinamica din relațiile ...

Va las cu înregistrarea  webinarului de astăzi
07/04/2020

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cu Oana Goloiu și Alexandru Drăghici

Un picuț de umor
06/02/2020

Un picuț de umor

Sunt psiholog, dar în primul rând sunt om, cu un trecut, cu temeri, cu vise și tot felul de experiente care m'au facut a...
05/01/2020

Sunt psiholog, dar în primul rând sunt om, cu un trecut, cu temeri, cu vise și tot felul de experiente care m'au facut azi sa fiu exact cine sunt.
Public și aici acest articol din doua motive:

1. Pentru a sublinia faptul ca psihologii nu sunt magicieni, cm cred sau pretind unele persoane, ci sunt oameni la fel ca toti ceilalti, încercând sa își facă meseria cât mai bine.

2. ȘI POATE CEL MAI IMPORTANT, sa le mulțumesc sutelor de persoane care mi' au tot scris de când s'a publicat articolul. Persoane care mi'au scris sa îmi mulțumească pentru curaj sau pentru sinceritate, persoane care s'au simțit identificate cu povestea mea si care, au ținut sa îmi ureze sănătate, curaj, sau pur și simplu, Sărbători fericite.
Tuturor, va mulțumesc din suflet!
Nu doar o data m'au năpădit lacrimile citind câte un mesaj din cele primite....

O româncă de 35 de ani se întoarce acasă după ce a trăit 16 ani în Spania.

04/01/2020
27/09/2019

MI EX ME SIGUE LLAMANDO. ¿Qué hago?

Relaciones… ¿Hay algo más complicado?
Chic@ conoce chic@, chic@ se enamora… que bonito cuando conocemos una persona que nos gusta… en cuestión de días nuestras vidas cambian. Se nos olvidan nuestros planes, nuestras prioridades. De repente lo único que cabe en nuestras cabezas es el nombre de la otra persona. Interesante, misteriosa, dando lo mejor de sí y sacando nuestro mejor lado. Todo son emociones, risas y mariposas en el estómago. Estamos convencidos que esa persona es nuestra media naranja y que compartiremos el resto de nuestras vidas con ella.
Pero los meses pasan y la realidad invade nuestro sueño. La persona que hasta ese momento era simplemente perfecta, empieza a ser humana, a tener defectos y a mostrar también, de vez en cuando, su peor cara. Eso nos asusta, empezamos a dudar y a preguntarnos si deberíamos seguir o no. Cuando decidimos seguir, lo podemos hacer por muchas razones:
-Puede ser que las diferencias que vamos descubriendo no sean tan importantes como para echarnos para atrás;
-Puede ser que pensemos que podremos cambiar al otro a nuestro parecer, que haremos de el una versión mejor;
-También es posible que nuestro miedo a estar solos sea tan grande que no nos atrevamos a romper, que incluso decidamos ser nosotros mismos los que cambiemos para que el otro nos acepte. Cualquier cosa, menos estar solo.
Cuando decidimos seguir por estas dos últimas razones, es muy probable que la relación a largo plazo no funcione, porque desde el principio, no será una relación sana. Y es cuando aparece la separación. …Separación…difícil palabra…
A lo largo de las relaciones pasamos por momentos de crisis, pero cuando hablamos de separación en una pareja la podemos considerar como una de las experiencias más traumáticas después de la muerte de un ser querido. Y cada persona reacciona en función de sus propios aprendizajes y de su propia manera de ser y de pensar. Por ello, nos encontramos, a lo largo de la vida, con personas que, después de haberse separado de su pareja, incluso cuando lo hayan decidido ellas mismas, vuelven a llamar.
¿Qué razones pueden tener? ¿Deberíamos pensar que es por amor? Aunque esa actitud pueda confundir, no, NO ES AMOR.
Algunas veces puede ser por nostalgia. No hay tristeza más grande que revivir en soledad los recuerdos felices… y eso hace que llamemos. Se nos olvidan los motivos por los que la relación no funcionaba y se nos ocurre volver a intentarlo. Pensamos que esta vez será diferente, que hemos aprendido de los errores. Pero lo que llamamos errores, no necesariamente lo son. Pueden ser simplemente diferencias, maneras de ser de cada uno, por lo que no cambiaran. Por ello no funcionará, porque detrás de esos recuerdos felices, está la realidad, la que nos hizo decidir romper.
También puede ser por miedo. De repente nos vemos solos y ¿a quien no le da miedo la soledad? Y nos engañamos diciéndonos que podremos cambiar, o, lo que es peor, que haremos que el otro cambie. Y esa, desde luego, no es la solución. Cuando amamos a alguien, entendemos que lo aceptamos tal y como es. Si no es así, en realidad lo que queremos es la ilusión de una persona que podría ser y no a la persona que es. Por ello, lo mejor que podemos hacer es aceptar nuestra soledad y descubrir sus ventajas. Si, digo ventajas porque las tiene. Cuando salimos de una relación que no funcionaba y aceptamos estar solos, nos reconectamos con nosotros mismos. Nos conocemos mejor y nos ofrecemos la oportunidad de querernos y respetarnos, de descubrir que es lo que realmente queremos.
Otras veces puede ser por ego. Nos cuesta aceptar que la otra persona nos olvidará, o incluso que será feliz, tal vez más feliz de lo que nosotros pensamos que seremos. Y tenemos que tener claro que si una persona nos vuelve a llamar por ego, perderá el interés cuando nos tendrá de nuevo o cuando encontrará algo mejor.
Muchas personas confunden la dependencia emocional con el amor. Simplemente no se sienten capaces de vivir solas o de separarse de su pareja, ni siquiera cuando la relación es muy mala. Eso hace que sigan llamando, que sigan insistiendo en volver, que sigan prometiendo que cambiaran, aunque nunca será así. Cuando alguien te dice “vuelve, no puedo vivir sin ti”, mi consejo es: huye!!! Porque eso, aunque suene a película romántica, no es amor, es dependencia.
Entonces… ¿es bueno volver cuando mi ex me sigue buscando? NO. DEFINITIVAMENTE NO. Por lo menos, no en los casos expuestos antes. Porque no funcionara, porque no es por amor, sino por miedo, por ego, por nostalgia, por dependencia, o por todo. Los problemas que hicieran que no funcionara siguen ahí. Además, una vez rota la confianza, es muy probable que nunca se pueda recuperar. Recuerda que si ha llegado a ser tu ex, es que, a pesar de haberlo intentado, no funcionó. Déjalo en el pasado, aprende de tu experiencia y sigue caminando hacia el futuro.
Y… ¿Qué hago cuando este comportamiento me hace dudar de mis propios sentimientos, de si me he equivocado, de si me he precipitado en aceptar la decisión de separarnos? Pues podría confiar en mí y en mi instinto, aunque ahora mismo empiece a dudar. Entender que lo que me pasa es normal, que el sufrimiento hace que quiera volver a lo conocido, a mi zona de confort, incluso cuando lo conocido duele. Y entender también que ese sufrimiento, ese miedo, esas dudas que estoy sintiendo, pasaran. De alguna manera, es como el que intenta curar una adicción. No hay nada más difícil que mantenerse alejado de la droga, pero es LA UNICA MANERA DE CURARSE Y DE VOLVER A ESTAR BIEN. Mientras mantenga el contacto, mantendré las dudas, mantendré vivo el recuerdo y con ello, el dolor.
No hay manera de saber si era amor verdadero si no me doy tiempo para curarme y para descubrirlo. Y para eso, necesito tiempo, mucho tiempo… y cero contacto. Necesito volver a vivir, a estar a solas, a conocer gente, a ir al gimnasio, a cuidarme…y lo más importante: A QUERERME. Solo entonces podre plantearme si lo que teníamos era amor y si vale la pena volver. Y no tengas miedo por si ya no estará disponible, porque si no lo estará, tal vez no era amor.
…Porque si ha llegado a ser tu ex, lo más probable es que ese sea su papel en tu vida, aunque ahora mismo te duela tanto, que no puedas ni respirar…
CONSEJOS PRCTICOS PARA MANTENER LA DISTANCIA
-Ten una conversación que pueda suponer un final, no dejes las cosas en el aire. Dile lo que piensas, escúchale y date la oportunidad de decir adios
-Después de eso, no contestes a sus llamadas, recuerda que no hay nada más que deciros
-Cuando estés mal, escríbele una carta que nunca le mandaras, te ayudara
-Bloquea sus mensajes
-No mantengas contacto en las redes sociales
-No mantengas contacto con sus amistades y familiares
Lo único que conseguirás si haces lo contrario será reforzar su comportamiento, darle falsas esperanzas, crearte más dudas y alargar el sufrimiento.
En cambio:
-Invierte tiempo en ti, no hay nada mejor que reconectarte contigo mism@
-Conoce gente, haz amistades que te aporten cosas nuevas
-Retoma tus aficiones olvidadas y descubre otras nuevas
-Apóyate en tu familia y en tus amigos
-No te niegues el sufrimiento que sientes, es normal, estas pasando un duelo, acabas de vivir una perdida, permítete llorar y estar triste, habla de ello, pero no caigas en la trampa de castigarte sin hacer nada más que eso
-Y lo más importante, QUIERETE. El fin de una relación no es un fracaso. Y tampoco tiene culpables. Las relaciones son complejas, igual que las personas. Si te pones a pensar, es normal que muchas relaciones no funcionen. Conocemos muchas posibles parejas, pero se supone que solo muy pocas serán nuestras parejas. El resto, tendrán que pasar por nuestras vidas para ayudarnos a aprender sobre nosotros mismos.
Por ello, cuando llega a ser “ex”, déjal@ ir, incluso si te sigue buscando.

28/06/2019

"Una de las más evidentes injusticias sociales es la de que el estándar cultural exija de todas las personas la misma conducta sexual, que, fácil de observar para aquellas cuya constitución se lo permite, impone a otros los más graves sacrificios psíquicos”. Freud

29/05/2019

“Toda violencia es el resultado de personas engañándose para creer que su dolor es provocado por otra gente, pensando por tanto que merecen ser castigadas” - Marshall Rosenberg

Os dejo un trabajo que hice y que plantea un punto de vista que se tiene menos en cuenta a la hora de hablar sobre viole...
28/05/2019

Os dejo un trabajo que hice y que plantea un punto de vista que se tiene menos en cuenta a la hora de hablar sobre violencia de género. ¿Qué opináis vosotros?

Cuando se habla de violencia de género, se habla mucho sobre la victima desde la perspectiva de la recuperación, la reinserción en la sociedad y en el mundo laboral. También se habla sobre la prevención y, por cualquier razón, nos centramos, una vez más en la educación que reciben las propias mujeres para saber prevenir la violencia de género. Pero se nos olvida un punto muy importante: a los agresores. Su educación debería ser también un punto clave tanto en la prevención, como en la recuperación de la víctima.
Para una buena prevención deberíamos ser capaces de integrar a los posibles agresores en los programas.
Si la victima consigue volver a normalidad en un contexto en el que el agresor esta cumpliendo condena, ¿Qué se supone que tiene que pasar cuando este sale de la cárcel con más rabia incluso que cuando ha entrado?
Visto de esta manera, nos deberíamos plantear si los programas que hay actualmente para la rehabilitación de los agresores son útiles. Por ello, he elegido varias noticias relacionadas con este tema.
En una noticia que salía en el periódico El País en el año 2005, se da a conocer el cambio que hizo la ley para que las administraciones penitenciarias puedan introducir los programas de rehabilitación de los agresores, dentro de su funcionamiento. La adherencia a este programa es clave a la hora de conceder permisos o reducir la pena. Ahora bien, ¿estos programas funcionan? Es interesante ver que las opiniones están repartidas. Hay fuentes que mantienen que estos programas son un éxito, mientras que otras, la mayoría, hablan de fracaso.
En un artículo del periódico El Mundo, en el año 2011, defienden uno de estos programas como un verdadero éxito. Hablan de una reincidencia de un 1% en condenados que no tenían que cumplir pena de cárcel. Parece ser que le entorno es un factor muy importante a tener en cuenta en estos programas. Además, planteado a largo plazo, están hablando de un año de participación, parece ser que sea suficiente para que el agresor tome consciencia de su problema y adopte un cambio.
En el año 2015, el periódico ABC habla de como tiene que ser la terapia enfocada a los agresores para que tenga éxito. En este caso indican que la tasa de reincidencia en estos casos es de menos del 10%. Mantienen que para que se produzca un cambio, la terapia tiene que ser personalizada y no debe juzgar, sino apoyar a que se encuentren soluciones.
En el año 2007 Infocop publicó una entrevista sobre la terapia en los programas de rehabilitación de los agresores, también en términos muy positivos. Mantienen que la tasa de abandono esta aproximadamente en un 10% y que esto se debe al hecho de que la participación es voluntaria.
Según el periódico El Comercio, en el año 2009, en una entrevista a la directora de un centro para las mujeres maltratadas, salía lo siguiente: “todos los programas de reeducación de maltratadores fracasan”. Parece ser que los datos apoyen esta afirmación y que incluso los propios autores de los programas reconocen que no se consiguen los resultados deseados. Parece ser que, en muchos casos, lo único que cambia en el maltratador es la forma de hacerlo. Pasan del maltrato físico al psicológico.
COPE publicó un artículo a principio de este año en el que afirmaba que solo un 6,8% de los agresores participantes en un programa de rehabilitación se recuperaban.
En el Diario de León en el año 2006 se habla también del mal funcionamiento de los programas para rehabilitar a los maltratadores. En este artículo se comenta que los agresores que entran a la cárcel por primera vez, tienen unas p***s tan cortas que no llegan a cumplir con los programas de rehabilitación.
En el 2016, en El Periódico, se publicó un artículo que también habla de la inutilidad de los programas de rehabilitación para los agresores. Se habla, en este caso, de “programas con poca financiación y sin unidad de criterio”, llevados a cabo por trabajadores con muy poca experiencia y que tienen un nivel de reincidencia muy alto. Incluso se plantea la idea de que mantener este tipo de programas podría ser más un tema económico para la administración que un interés real de trabajo de rehabilitación.
Y por último, una noticia que fue publicada en el año 2018, en el periódico Deia, que habla de rehabilitación para los agresores a través de realidad virtual. Mantienen que la manera más adecuada de
trabajar la rehabilitación con estas personas, es haciendo que vivan (a través de gafas de realidad virtual), el mismo miedo que viven sus víctimas.
Por un lado hay muchos artículos que defienden los buenos resultados de estos programas y muchos otros que mantienen que son un total fracaso. Es más, desde Asociaciones de mujeres se critican por considerar que lo que hacen es quitar fondos a los programas de reinserción dedicados a las propias víctimas. Pero me pregunto, ¿si al maltratador no se le intenta rehabilitar, estamos ofreciéndole a la víctima un apoyo integral? Hay muchas víctimas que vuelven con sus agresores. También hay posibles nuevas víctimas de esos agresores. Por ello creo que no cabe duda de que deberían participar en programas de rehabilitación. Ahora el verdadero problema que yo veo, es el “como”. Es decir, lo que hace falta es mejorar no solo los programas, si no las condiciones de inclusión. Me atrevo a decir que una persona que tiene una condena para violencia de genero pero que no tiene que cumplir pena de cárcel o tiene la oportunidad de evitar esa pena eligiendo participar en un programa de estos, tendrá una motivación extrínseca que no será otra que el mantenimiento de su libertad. ¿Es esa razón suficiente para que la intervención surja efecto? Tal vez, en algún sujeto, pero creo que no es bastante.
Por el otro lado, una participación voluntaria ofrecería la seguridad de que los agresores tienen una motivación intrínseca, que sube considerablemente la posibilidad de que el programa produzca un cambio en el agresor, pero ¿Cómo conseguir que participen?
Como simple ocurrencia, añadiría que tal vez, una opción sería la obligatoriedad a participar en estos programas, tanto si se tiene pena de cárcel, como si no y que este hecho no tenga ninguna influencia en la condena. Soy consciente de que mi afirmación tampoco quedaría libre de críticas, pero pienso que una persona que ha ejercitado violencia sobre su pareja o su ex pareja, no debería poder tener la posibilidad de evitar el castigo solo por que acepta participar en un programa de rehabilitación. La responsabilidad por sus actos pasados esta ahí y se tiene que cumplir. El programa debería servir solo para ofrecerles la posibilidad de no volver a repetir sus actos en un futuro.
El otro punto a tener en cuenta es el tipo de programa que se debería ofrecer. Hay muchas posibilidades, desde terapias cognitivo conductuales puras, pasando por estas nuevas intervenciones con realidad virtual, hasta terapias más humanistas. Desde mi perspectiva de trabajo como psicóloga, apostaría por un programa integral, desde una terapia que tenga la capacidad de adaptarse y mezclar diferentes tipos de terapia en función de las necesidades. Tal vez el elemento más importante para que la terapia surja efecto, sea la empatía y el vínculo creado con el terapeuta. Como ya se mencionaba en un articulo de los antes citados, el programa no se pone en marcha para juzgar, para eso ya tenemos a los jueces. Tiene que ser una intervención personalizada, cada sujeto tiene sus propias ideas y vivencias. El programa trabajaría con personas a las que se les tendrá que apoyar en su proceso de cabio, pero, para ello, primero deberán ser conscientes del problema y desear que ese cambio se produzca. Y ninguna persona siente la motivación del cambio si no se siente aceptada para que ella misma consiga aceptar sus hechos y querer cambiarlos. Los programas deberían ser largos, no menos de un año. Deberían empezar por la concienciación y la aceptación de la situación, la entrevista motivacional y solo después pasar a las técnicas cognitivo conductuales que sirven para ensenarles a empatizar, a comunicar, a socializar, a controlar la ira, o a resolver los conflictos, todo ello, de un amanera más sana…
Creo firmemente que la mayoría de las personas pueden cambiar, que en muchos casos se trata personas con unos traumas y unos aprendizajes que deben sanar para que puedan llevar una vida normal. Y eso solo es posible gracias a un trabajo de rehabilitación verdadero, que por desgracia, aún no se ofrece desde la administración pública.




ANEXOS

NOTICIAS UTILIZADAS

https://elpais.com/diario/2004/06/05/sociedad/1086386401_850215.html

https://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/01/31/noticias/1296497790.html

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20161103/programas-de-rehabilitacion-demaltratadores-etxebarria-5604249

https://www.abc.es/sociedad/20150814/abci-terapia-reformar-maltratador201508121808.html

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1632

https://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/los-programas-rehabilitar-maltratadores-nofuncionan-bien_293116.html

https://www.elcomercio.es/gijon/20090614/oviedo/todos-programas-reeducacionmaltratadores-20090614.html

https://www.cope.es/actualidad/sociedad/noticias/solo-los-maltratadores-sometidosprograma-pria-ma-reincidio-20190219_356515

https://www.deia.eus/2018/02/23/ocio-y-cultura/internet/rehabilitan-a-los-maltratadorescon-una-realidad-virtual

Programas de rehabilitación para maltratadores en cárceles. El Gobierno y las instituciones penitenciarias tendrán que adaptar sus estructuras para cumplir la ley contra la violencia sobre las mujeres. Los principales cambios se exponen a continuación.

Me encanta
17/05/2019

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Mi historia

Mi historia...ni mejor, ni peor que la historia de cualquier otra persona...la historia de una niña con un sueño: el de ser psicóloga.

La vida tiene su manera especial, es un cúmulo de situaciones y oportunidades, de momentos y de personas de todo tipo. No nos da nada y tampoco nos quita. Somos nosotros los que hacemos nuestro destino, los que cumplimos nuestros sueños...con trabajo, con constancia y disfrutando el camino. Intenté adaptarme siempre lo mejor posible a eso que llamamos vida, pero no olvidé nunca el sueño de esa niña. Por ello, con la edad de 33 años me gradué en Psicología.

Ahora, con ese gran sueño cumplido, sigo formándome y sigo luchando para abrirme camino y poder seguir disfrutándolo todos los días, porque no hay mayor felicidad que la de poder trabajar con las personas. Y no conozco mejor manera de hacerlo, que la de hacerlo con pasión y dedicación. Por ello, estoy a vuestra entera disposición, con ganas de ayudaros a conoceros mejor, a superar momentos difíciles, a aprender a vivir felices, a superar la ansiedad, a ser mejores padres, o a encontrar vuestro propio camino cuando os sintáis cansados o perdidos.