05/01/2026
prehispánico del parto, la partera y la bienvenida a la vida
En el tiempo antiguo, cuando la palabra era medicina y el nacimiento era guerra sagrada,
la partera, guardiana del umbral entre mundos, alzaba su voz como canto y ofrenda.
A la Madre
Hija mía,
has hecho todo cuanto estuvo en tu fuerza y en tu aliento. Has luchado como guerrera en el campo del Parto, has vencido en esta empresa sagrada de dar vida.
Señora, hija amada, persona preciosa,
prósperamente habéis obrado.
Habéis auxiliado a Cihuacóatl y a Quilaztli,
madres antiguas del alumbramiento.
Todos estamos gozosos, porque ha salido a la luz la criatura de nuestro Señor, aquella que por muchos días aguardábamos.
Temimos el desenlace, nos preguntamos si volverías victoriosa de este viaje por el alma, pues el parto es combate, y la mujer que pare es guerrera triunfante.
La madre, coronada por el sudor y la sangre,
era ya vencedor, y su deber sagrado comenzaba:
hacer florecer el alma que había capturado en la batalla del nacimiento.
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Al Agua y a los Dioses
La partera tomaba a la criatura entre sus manos, la acercaba al agua viva
y la presentaba a Chalchiuhtlicue,
señora de ríos, lagos y mares,
madre del fluir y la purificación.
Oh fuerzas creadoras, oh dioses antiguos,
no sabemos qué dones trae esta criatura,
ni qué fue atado a su espíritu antes del inicio del mundo.
No sabemos su fortuna, si viene envuelta en dicha o en prueba, si trae virtud o carga heredada, si viene con sombra o con luz.
Ahora está en vuestras manos.
Lavadla y limpiadla como sabéis que conviene.
Purificad su mente, su corazón y su vida entera. En vosotras la dejamos.
El agua escuchaba,
y el destino comenzaba a moverse.
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Al Recién Nacido
La criatura lloraba como quien entra en guerra,
como quien cruza un umbral de esfuerzo y memoria.
Si era varón, decía la partera:
*Sé muy bien llegado, hijo mío, muy amado.*
Si era mujer, pronunciaba con ternura sagrada:
Señora mía, muy amada, sé muy bien llegada.
Mucho trabajo habéis tenido, pues fuiste enviada por vuestro padre, el que está en todo lugar, creador y hacedor.
Habéis venido a un mundo de fatigas y necesidades, a un lugar complejo donde se sufre y se persevera.
Hija mía,
no sabemos si viviréis mucho en esta tierra,
ni si somos dignos de teneros. Quizá no os merecemos.
No sabemos qué dones os fueron dados,
ni qué fue atado a vuestro ser antes de que el sol brillara. Sed muy bienvenida, doncella preciosa, piedra fina, plumaje rico,
*joya muy estimada.*
Descansad y reposad,
pues aquí están vuestros abuelos y abuelas,
quienes os esperaban con el corazón abierto.
*No suspiréis ni lloré is, porque sois deseada, porque habéis llegado al lugar que os aguardaba.
Así hablaba la partera,
la madre o la abuela matrona, con palabras tejidas de amor, destino y espíritu.
Cada nacimiento era un acto cósmico,
cada mujer que paría,
una guerrera victoriosa, y cada criatura,
una promesa aún envuelta en misterio.
By Ester Herrera dR.
📜 Inspirado en
“Historia General de las Cosas de Nueva España” Fray Bernardino de Sahagún.