24/10/2013
Luis Cerón
UN HOSPITAL CUALQUIERA.
mi casa,mi escuela AL HOSPITAL NACIONAL JOSE ROSALES.
Colmena de cemento,
habitaciones blancas,
pasillos sin final
que unos y otros recorren.
Laberintos reales,
con luces amarillas
y olores sorprendentes,
donde mis pasos suenan.
Abiertos al que busca
cuidados y consuelo,
estación de dolencias
de todos y de nadie
Donde difunde el miedo,
donde flota la angustia
que el enfermar genera,
y donde comprobamos,
con rabia contenida,
nuestra fragilidad,
pues somos vulnerables,
y nuestra impotencia.
En medio de un paisaje
íntimo y transparente,
llora el recién nacido,
busca el calor materno,
y escucha el moribundo
el canto de los pájaros,
en los Mameyes,
la llamada posible
del amor que aletea.Aquí los hombres
y las mujeres sufren
pero luchan, resisten,
y encuentran la esperanza,
el ánimo preciso.
Aquí, frente al pesar,
el amor se acrecienta,
la humanidad florece,
cobra valor la vida.
Qué soledad terrible
del ser ante sí mismo,
porque el mundo se rompe
mientras agonizamos.
Qué compañía inmensa
cuando alguien lo comparte,
y atiende sin desmayo,
y arranca una sonrisa.Para no doblegarme
ante la muerte pienso,
para no vacilar
me sobrepongo y lucho.