Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera

Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera ¡Excelencia en Cardiología!

No hay mejor negocio que ofrezca tanta rentabilidad a largo plazo como el autocuidado. Cuando cuidamos nuestra alimentac...
09/05/2026

No hay mejor negocio que ofrezca tanta rentabilidad a largo plazo como el autocuidado. Cuando cuidamos nuestra alimentación, dormimos de forma reparadora, hacemos ejercicio diariamente y protegemos nuestra salud mental, en realidad estamos ahorrando dinero a futuro. Son enfermedades que probablemente no vamos a sufrir gracias a lo que hacemos hoy.

Muchas veces el error está en ser “cortoplacistas”, en pensar que la vejez todavía está muy lejos. Pero el tiempo va volando. Miren, ya estamos casi a mitad de año… y siento que fue ayer cuando estaba felicitando por el Año Nuevo.

La vida se va formando como una gran cadena de pequeños eslabones diarios. Y lo que hacemos hoy influirá directamente en nuestra vejez.

Si nos mantenemos físicamente activos y practicamos el autocuidado de forma permanente, evitaremos financiar muchos negocios que nacen de la indisciplina colectiva y de la falta de previsión personal a largo plazo.

Ayer llegué a mi casa agotado. Eran como las 4 de la tarde. Me acosté un rato. Mi esposa me preparó una taza de café par...
07/05/2026

Ayer llegué a mi casa agotado. Eran como las 4 de la tarde. Me acosté un rato. Mi esposa me preparó una taza de café para reanimarme. A veces creo que el cansancio mental es más intenso, o al menos se siente más intenso, que el físico.

Me acosté a ver un programa que me encanta. Trata de un pescador youtuber español, de Cataluña, que hace pesca submarina. Todo lo que tenga que ver con el mar me encanta. A veces he llegado a pensar que, en una vida pasada, quizás fui algún tipo de especie marina (o marino).

Sin embargo, esos periodos de descanso duran poco con Samy en la casa. Él siempre está inventando algo que hacer.

—“Ya estoy listo, papá”.

—“¿Listo para qué?”, le pregunté.

—“¡Para ir a la cancha a jugar fútbol! Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos…”

Y llega un momento en que, de pura desesperación, me tengo que levantar. Hago un gran esfuerzo por no enojarme. Mi cuerpo me pide seguir tirado en la cama, pero ¿quién aguanta a Samy diciendo?:

—“Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos…”

Traté de levantarme y asimilar que todo esto era un plan perfecto de Dios para obligarme a ser aún más activo físicamente; pero no les miento, ganas no tenía.

Igual me puse los zapatos y nos fuimos. Inicialmente solo él y yo. Llegamos al parque y ahí estaban sus amigos. Cuatro de ellos. Armamos el partido rápido.

El sol ya estaba más suave, amarillo. Eran como las 5 de la tarde, pero igual recibí ese sol que sé que me hace falta para elevar la vitamina D.

Comencé jugando de portero, pero poco a poco también empecé a correr. Metí uno o dos goles y así estuvimos hasta las 6 de la tarde, cuando mi esposa llegó a dejarme a Gabriel. Ahí salí de la cancha y comencé a cuidarlo.

Al ratito llegaron los congéneres de Gabriel y ahí estuvo con ellos, aunque Gabriel es un poco penoso. Muy diferente a Samy cuando tenía esa edad.

Yo platicaba con los vecinos sobre lo bien que la habíamos pasado el domingo en la despedida de Pepe.

—“¡Qué rica esa carne que hiciste! ¿Qué tipo de carne era?”, me preguntaban.

Y así, hablamos mientras los niños jugaban.

Sin sentirlo, se hicieron las 7 y media de la noche. Ya estaba oscuro, pero al parque no dejaban de llegar vecinos. Otros ya iban de regreso a sus casas, y así…

Le dije a Samy:

—“Ya es hora de irnos, ya casi son las 8 de la noche”.

Agarré a Gabriel y lo subí a mis hombros, mientras hacía malabares con la mano derecha para cargar su carrito y unas pinzas de cocina que se me habían quedado en el evento anterior.

Y así regresamos a casa. Samy bien sudado, y Gabriel todo polvoso.

Aquello que hice a la fuerza, obligado, sin ganas, poco a poco se fue convirtiendo en una tarde saludable para todos.

¿Y saben cómo dormí?

Les prometí hacerles un resumen del libro que estaba leyendo: No te creas todo lo que piensas (Joseph Nguyen). El libro ...
29/04/2026

Les prometí hacerles un resumen del libro que estaba leyendo: No te creas todo lo que piensas (Joseph Nguyen).

El libro está muy bonito, y creo que para ustedes que vienen a mi consulta, y que ya los conozco, les caerá como anillo al dedo si logran leerlo.

1. Este libro transmite una idea poderosa y, a la vez, incómoda: el problema no son tus pensamientos… es creerlos sin cuestionarlos.

2. La mente genera pensamientos constantemente (6,000 de promedio en 24 horas), pero eso no significa que sean verdad. Muchos de ellos son automáticos, repetitivos y negativos, especialmente cuando hay ansiedad, estrés, insomnio, etc.

3. El sufrimiento emocional no viene directamente de la realidad, sino de la interpretación que haces de ella. Muchas veces sufrimos por lo que creemos que va a suceder, que por lo que realmente sucede.

4. Casi siempre pensamos demasiado (sobreanálisis) (sobrepensamiento).

5. Nos identificamos con lo que pensamos (“soy así”, “esto siempre me pasa”). Creemos que eso que pensamos es lo que somos realmente. Cuando en realidad son simples pensamientos.

6. Intentamos controlar o eliminar pensamientos… y eso los hace más fuertes.

7. No se trata de “pensar positivo”, sino de algo más profundo: Dejar de "darle hilo" a cada pensamiento que aparece. Tus pensamientos son como nubes: pasan… pero tú decides si te quedas viéndolas o te dejas arrastrar por la tormenta.

¿Qué propone el libro?

Observar tus pensamientos sin reaccionar automáticamente. Ignorarlos.
Entender que no eres tu mente, eres quien la observa.
No luchar contra los pensamientos (eso los alimenta).
Volver al presente (donde no existe el ruido mental excesivo). Vivir en el ahora donde siempre encontrarás las paz que necesitas.

Ejemplo sencillo:

Pensamiento: “Algo malo va a pasar”

Antes de entender el libro: lo crees y eso te lleva a la ansiedad.

Ahora que entiendes el libro: lo observas → y piensas: “es solo un pensamiento” → se disuelve. Desaparece. ¡Me encanta!

Mensaje final:

La paz mental no se logra controlando la mente, ni queriendo controlar los pensamientos, eso sería imposible… sino dejando de creer todo lo que esos pensamientos dicen. Simplemente ignóralo.

De ahora en adelante: -"No crea todo lo que piensa"-.

¿Qué les pareció?

Me preguntan que por qué vivo tan lejos de San Salvador.Qué belleza de atardecer. Y sobretodo, al aire libre, buscando c...
28/04/2026

Me preguntan que por qué vivo tan lejos de San Salvador.

Qué belleza de atardecer. Y sobretodo, al aire libre, buscando calidad de vida, salud mental a través del ejercicio. Enseñándole a mis hijos que no hay nada mejor para el corazón que salir a tomar el sol mientras corres y juegas con tus amigos.

Yo disfruté mucho mi niñez jugando y corriendo al aire libre, y quiero que mis hijos crezcan igual.

Un niño sedentario es un cardiópata en el futuro.

Domingo, 5:30 de la mañana; esperando un ratito más de sueño… pero no.Mi esposa, emocionada, me despertó.—‘¡Vení a ver m...
26/04/2026

Domingo, 5:30 de la mañana; esperando un ratito más de sueño… pero no.

Mi esposa, emocionada, me despertó.

—‘¡Vení a ver mi galán de noche!’

Y ahí estaba… florecido, elegante, perfumando el ambiente;

y yo… medio dormido, me pregunto.

¿Valió la pena despertar temprano por esto?

¿Qué ustedes creen? 😅

Ahora en vacaciones de Semana Santa fuimos a Los Cóbanos, Sonsonate, y entre las ideas que llevaba era pescar. Así que u...
11/04/2026

Ahora en vacaciones de Semana Santa fuimos a Los Cóbanos, Sonsonate, y entre las ideas que llevaba era pescar. Así que un día antes fui a una tienda china y compré hilo y anzuelo para lograr mi objetivo.

El día que íbamos de camino, pasamos a desayunar pupusas de comal en Izalco, y compré al mismo tiempo dos bolsas de camarones congelados en el Súper Selectos.

Ya teníamos todo para la idea que tenía de enseñarle a pescar a Samuelito.

Cuando llegamos al lugar nos bañamos en la playa y en la piscina casi toda la tarde, pero cuando ya estaba cayendo la noche, y al ver que había varios señores pescando arriba de una roca, decidí sacar mis “elementos de pesca” e intentarlo. Hace ratos no lo hacía, pero estaba emocionado por enseñarle a Samy lo que yo había aprendido cuando era pequeño. Sabía que el camarón era una buena carnada y que algo íbamos a pescar. Efectivamente, atrapamos un pargo pequeño que subí en el video que vieron; al final lo dejamos libre.

Nos levantamos bien temprano, eso fue el día sábado, y llegamos a la playa con Samy como a las 7:00 a. m.; mi esposa, Gabrielito y Emily se quedaron en la orilla, Samy y yo nos subimos a unas rocas mucho más adentro. Saqué dos peces más, y escuché emocionado a Samy cuando me dijo: “Papi, atrapé a una serpiente”. La vi; era quizás de unos 30 centímetros y con colores amarillos y negros de forma transversal en todo el cuerpo. En ese momento la serpiente se soltó del hilo y cayó al mar. Yo ya sabía que las serpientes en el mar pueden ser peligrosas; sin embargo, al llegar al cuarto revisamos en internet, y es una de las más neurotóxicas que se pueden encontrar en el mar pacífico.

Creo que Samy siempre va a recordar que su primera pesca fue una serpiente venenosa marina. Y pienso, que debemos intentar dejar una niñez feliz a nuestros hijos, y eso solo se puede lograr con tiempo. Dedicándoles tiempo de calidad, alejados totalmente de los celulares, y con entretenimientos vacios.

Yo no tomé fotos, es imposible, es fácil arruinar un teléfono con agua de mar, sin embargo, sí podemos contar la historia, tratar de transmitirle a ustedes lo emocionante que fue simplemente con letras, y lo demás depende de la imaginación de cada quién.

Las huellas mentales que dejan momentos como estos no siempre necesitan ser fotografiadas. Cuando se viven plenamente, con la mente puesta en el presente, no se borran con facilidad; quedan ahí, como tatuajes invisibles en la memoria.

Y si algún día el Alzheimer nos alcanza, ni siquiera las fotos podrán devolvernos quiénes éramos o quiénes estaban ahí. Pero si nosotros olvidamos, quizá nuestros hijos —con la mente más fresca— lo recordarán por nosotros.

Porque al final, lo más valioso es el instante… ese que no se repite.

Cuando aparecen distracciones, celulares, o esa necesidad casi obsesiva de documentarlo todo, algo se pierde; el momento se fragmenta, se vuelve superficial, y es más fácil que se quede solo en la memoria a corto-plazo.

Y lo verdaderamente importante… merece quedarse para siempre.

(Foto de la serpiente con fínes ilustrativos. En realidad no tuve chance de tomar fotos).

Hace unos días acudió a mi consulta una paciente referida por un neurólogo. Había sufrido un accidente cerebrovascular, ...
27/03/2026

Hace unos días acudió a mi consulta una paciente referida por un neurólogo. Había sufrido un accidente cerebrovascular, lo que comúnmente llamamos: Derrame cerebral. El objetivo de la referencia era definir si el corazón había enviado algún coágulo hasta el cerebro.

Al evaluarla, todo estaba en orden. Una señora de 55 años, sin mayores factores evidentes: comía saludable, hacía ejercicio, acudía a sus controles. En apariencia, todo estaba bien.

Sin embargo, algo no me cuadraba.

Siguiendo más la intuición clínica que otra cosa, decidí realizarle un Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial de 24 horas (MAPA). Este estudio permite medir la presión arterial de forma automática cada 15 minutos durante el día y cada 30 minutos durante la noche, mientras el paciente realiza su vida habitual.

Al día siguiente, al descargar los resultados, encontré la respuesta.

Apenas la paciente puso un pie fuera del consultorio, su presión arterial comenzó a elevarse. Presentó múltiples picos, en varias ocasiones por encima de 200 mmHg. Durante la noche, las cifras se mantuvieron elevadas… y ella sin sentir absolutamente nada.

Y lo más llamativo: la última medición, justo antes de entrar a mi consulta, volvió a ser normal.

Era evidente que la hipertensión arterial había sido la responsable de su evento cerebral. Sabemos que aproximadamente 8 de cada 10 derrames cerebrales están relacionados con hipertensión arterial.

Pero en este caso, no era una hipertensión arterial cualquiera.

Era una hipertensión enmascarada.

Una enfermedad silenciosa, escurridiza, que se comporta como si supiera cuándo está siendo observada. Normal en consulta, peligrosa en la vida real. Como un criminal que se esconde mientras comete el delito.

Este tipo de hipertensión arterial es especialmente peligrosa porque genera una falsa sensación de seguridad, tanto en el paciente como en el médico.

Y mientras nadie la ve… el daño avanza.

El problema no siempre es lo que encontramos en la consulta, sino lo que está pasando cuando nadie está mirando.

¿Qué creen de este caso? ¿Algún comentario?

💊 No todas las pastillas se pueden partirMuchas personas creen que cualquier pastilla se puede partir por la mitad, pero...
16/03/2026

💊 No todas las pastillas se pueden partir

Muchas personas creen que cualquier pastilla se puede partir por la mitad, pero esto no siempre es correcto.

Una regla sencilla es la siguiente:

👉 Si la pastilla no tiene una ranura en el centro, no debe partirse.

La ranura no está ahí solo por diseño.
Está hecha para que la pastilla se rompa en dos partes iguales, asegurando que cada mitad tenga la misma cantidad de medicamento.

⚠️ ¿Qué puede pasar si se parte una pastilla que no debe partirse?

La dosis puede quedar incorrecta
Una mitad puede tener más medicamento que la otra.

Se puede perder el efecto del medicamento

Algunas pastillas son de liberación prolongada
Si se parten, el medicamento se libera demasiado rápido, lo que puede causar efectos secundarios.

🧠 Regla fácil para recordar

✔ Tiene ranura → se puede partir
❌ No tiene ranura → no se debe partir

(Salvo que su médico o farmacéutico indique lo contrario).

💬 Mensaje resumido:

"Si una pastilla no tiene la línea en el centro, no la parta. Esa línea existe para asegurar que cada mitad tenga la dosis correcta."

Nunca imaginé que aquellos trabajadores de ANDA, a quienes vi cambiando tuberías por la mañana, tendrían algo que ver co...
02/03/2026

Nunca imaginé que aquellos trabajadores de ANDA, a quienes vi cambiando tuberías por la mañana, tendrían algo que ver con que la bomba de agua de mi casa dejara de funcionar por la madrugada.

Mi esposa me despertó preocupada: no caía agua.
Me levanté, revisé la cisterna, estaba llena. El problema no era la falta de agua. La bomba simplemente no funcionaba.

Cuando llegó el técnico, descubrió algo: la presión del agua de la calle había aumentado tanto, tras el cambio de tuberías, que explotó la goma del chimbo y dañó el sistema.

No faltaba agua.
Había demasiada presión.

Cambió la goma y dejó la llave del contador medio cerrada para que el agua no entrara con tanta fuerza. La bomba volvió a funcionar.

Y ahí entendí algo, y prometí contárselos porque es muy parecido a lo que sucede con la Hipertensión Arterial o presión arterial alta.

La hipertensión arterial no es lo mismo que “tener mal el corazón”.

La presión arterial elevada es como ese aumento brusco de presión en las tuberías principales.
El corazón —y también el cerebro, los riñones y los ojos— son como esa bomba: reciben el impacto constante de esa presión excesiva.

No se dañan por falta de sangre.
Se dañan por exceso de presión.

El tratamiento antihipertensivo no es “para el corazón” directamente.
Es como cerrar un poco la llave del contador: reduce la presión que viene de la calle para proteger la bomba.

La pregunta inevitable es:
¿Por qué cambiaron las tuberías ese día? ¿Por qué en ese residencial? No lo sabemos con exactitud.

Y algo parecido ocurre con la hipertensión.
Sabemos que influyen la genética, la alimentación, el estrés, el sedentarismo.
Pero no siempre podemos señalar una sola causa.

Lo que sí sabemos es esto:
La presión alta no avisa cuando está dañando.
Pero sí podemos regularla antes de que rompa algo por dentro.

Hace unos días atendí a un paciente que sufrió un infarto.No fue solo por el café.No fue solo por la bebida energizante....
23/02/2026

Hace unos días atendí a un paciente que sufrió un infarto.
No fue solo por el café.
No fue solo por la bebida energizante.

Fue por la combinación… y por el contexto.

Ya era hipertenso.
No estaba bien controlado.

Ese día decidió combinar café puro con una bebida energizante.

El café, bien consumido, puede aportar antioxidantes y formar parte de un estilo de vida saludable (aunque confieso que yo tampoco puedo tomarlo sin un poquito de azúcar 😅).

Pero mezclar café con bebidas energizantes significa sumar altas dosis de cafeína y estimulantes que pueden elevar la frecuencia cardiaca, aumentar la presión arterial y generar una sobreestimulación innecesaria del corazón.

¿Le pasa a todos? No.
¿Puede pasar? Sí.
Yo lo vi en este paciente.

Tomen en cuenta que a veces no es un solo factor… es la suma.

La leche entera no es para ti que eres diabético, hipertenso o cardiópata. Está diseñada para que un ternero de 40 kilos...
23/02/2026

La leche entera no es para ti que eres diabético, hipertenso o cardiópata. Está diseñada para que un ternero de 40 kilos se convierta en 200 en pocos meses.

Sí, aporta calcio.
Sí, aporta proteína.

Pero también aporta grasas saturadas, entre ellas ácido mirístico, que puede elevar el colesterol LDL y si ya tienes enfermedades previas como diabetes, colesterol alto, hipertensión arterial o cardiopatía, créeme, no te conviene. Elige mejor la descremada o semi-descremada.

El LDL elevado (colesterol malo), sostenido en el tiempo, es uno de los principales protagonistas en la formación de placas de ateroma en las arterias coronarias.

El problema no es un vaso.
El problema es el hábito diario.
El problema es el exceso.
El problema es el contexto metabólico.

La enfermedad coronaria no empieza con dolor en el pecho.
Empieza años antes, en silencio.

No se trata de demonizar alimentos.
Se trata de entender qué estás consumiendo… y cuánto.

Tu corazón no necesita crecer como un ternero.
Necesita mantenerse limpio, flexible y funcional. Sobretodo si ya tienes enfermedades previas.

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