Vida despues de la muerte

Vida despues de la muerte Bienvenidos, tengan una excelente vida!! Pensamientos, historias, hechos reales y creencias basadas en la cultura, la vida y la muerte...

05/19/2026

Si creías que el calor de estos últimos días estaba pesado y que tu recibo de luz ya no aguantaba más horas de ventilador o aire acondicionado, agárrate, porque la madre naturaleza nos acaba de mandar el aviso de desalojo definitivo.

Resulta que el Océano Pacífico anda encabritado, calentándose como chamado de secundaria a niveles récord y nos va a recetar un "Súper El Niño". Un fenómeno que promete convertir al planeta entero en una freidora de aire para este 2026.

Los meteorólogos y sus supercomputadoras (esos que sí le saben y no los gurús del clima en TikTok) ya lanzaron la alerta roja: hay altas probabilidades (96%) de que este fenómeno no sea un Niño cualquiera, sino un verdadero monstruo.

Las temperaturas del mar están subiendo tanto que podrían rebasar los 2.5 grados por encima del promedio, convirtiéndolo en el evento climático más be***al desde la década de 1870.
Básicamente, el Pacífico estará modo caldo de pollo para este año.

¿Qué significa esta monstruosidad para los simples mortales?

Un absoluto caos, la neta mano. La cizalladura del viento va a calmar un poco los huracanes en el Atlántico, pero en el Pacífico se va a armar la de San Quintín con tormentas súper activas. ¿Se acuerdan de Otis? Bueno... es probable que este año y el que viene conozcamos a su abuelita, mamá, papá, hermanos y hasta los primitos.

Además, la repartición de desgracias será mundial: medio planeta (como Australia y la India) se va a secar como suele suceder ante las sequías extremas, mientras que a otros (como Perú y Ecuador) les va a llover sobre mojado, como Mujer Luna Bella en un vagón del metro pero a escalas dantescas.

Aunque si hay algo 100% seguro en este apocalipsis anunciado, es que nos vamos a asar.

Si en 2023 ya andábamos sudando la gota gorda y tirando la toalla, el calor extra que este "Súper El Niño" va a escupir a la atmósfera garantiza que el 2026 y probablemente el 2027 rompan todos los malditos récords históricos de temperatura global.

¡Vayan comprando hielo, porque nos vamos a rostizar en nombre de la ciencia!

05/19/2026

A los 16 años, una compañera de clase me dijo: "Lupita, eres demasiado oscura. Nunca vas a ser bonita. Nunca vas a encontrar marido".

Me quedé en silencio. Pero esa noche, en mi habitación de Nairobi, me prometí que no dejaría que nadie me dijera cómo debía verme.

Crecí en Kenia, en una familia de clase media. Mi padre, Peter Anyang' Nyong'o, es político. Mi madre, Dorothy, es directora de una fundación. No nos faltaba nada, pero el racismo en África es real. La piel más oscura es la menos valorada.

En la escuela, los niños me llamaban "carboncito". Las profesoras me ponían detrás en las fotos porque "mi piel no salía bien".

Mi abuela me abrazaba y me decía: "Lupita, tu color es el de la tierra. La tierra da la vida. No te avergüences".

Estudié cine en la Universidad de Yale. Allí descubrí que mi oscuridad era mi fortaleza, no mi debilidad.

En 2013, Steve McQueen me eligió para "12 años de esclavitud". Interpreté a Patsey, una esclava violada y humillada. Fue el papel más duro de mi vida.

Rodamos en Luisiana, bajo un sol que me recordaba a Kenia. Me desnudaron, me azotaron, me hicieron llorar de verdad. Cuando terminó la película, no pude mirarme al espejo durante semanas.

Gané el Oscar a la mejor actriz de reparto. Subí al escenario con un vestido azul celeste, el color del cielo. En mi discurso, di las gracias a mi abuela y dije: "Ningún sueño es demasiado grande cuando vienes de donde vengo".

Pero la fama me trajo nuevos fantasmas. Los comentarios en redes sociales sobre mi cuerpo, mi ropa, mi pelo. "Demasiado oscura para ser princesa", dijeron cuando interpreté a una guerrera en "Pantera Negra".

Me alejé de Instagram. Me fui a México, a la playa, a leer y a llorar. Mi perro Yoyo me acompañaba.

Hoy, a los 42 años, soy activista, productora y embajadora de WildAid. Sigo siendo demasiado oscura para algunos. Pero me da igual.

Si te dijeron que no eres bonita por tu color, por tu peso, por tu altura... no les creas. Yo fui "carboncito" en Nairobi y "demasiado oscura" en Hollywood. Y gané un Oscar. La belleza está en tu historia, no en tu piel.

— Lupita Nyong'o

05/19/2026

Tenía 19 años y me dijeron que si quería seguir actuando, tenía que perder 10 kilos.

Era el año 2000. Acababa de terminar "Star Wars: Episodio I". La reina Amidala. Todo el mundo me reconocía. Pero por detrás, los ejecutivos me pasaban notas: "Natalie está demasiado fuerte", "Natalie tiene que verse más femenina". Una productora me dijo en mi cara: "En Hollywood, las chicas con curvas no son reinas. Son princesas de segunda".

Me pesaba cada mañana. Me daban ataques de ansiedad. Dejé de comer. Empecé a contar calorías. 1.200 al día. Luego 800. Luego 500. Mi madre me encontró desmayada en el baño. Lloró. Yo también.

Me fui a Harvard. Pensé que los estudios me salvarían de esa industria enferma. Pero allí tampoco encajaba. Mis compañeros me llamaban "la actriz". Los profesores dudaban de mi inteligencia. Una noche en la biblioteca, lloré escondida entre los estantes de filosofía. Tenía un examen al día siguiente y no había dormido en 48 horas.

Llegó "Black Swan". El papel que me rompió y me construyó. Perdí 9 kilos para el rodaje. Bailé hasta sangrar. Me disloqué una costilla. Pero cuando Darren Aronofsky me dijo "corten" por última vez, me prometí a mí misma que jamás volvería a hacerle caso a un productor que me dijera mi peso.

Gané el Oscar. Subí al escenario con 26 años. No di las gracias a nadie de la industria. Dije: "Esto es por todas las chicas a las que les dijeron que no valían".

Hoy soy madre, directora, productora. Mis hijas no saben lo que es una báscula en casa. Y si alguien les dice que "pierdan peso para ser princesas", les enseñaré mi Oscar. Y les diré: "Esto pesa más que cualquier kilo".

El éxito no se mide en tallas. Se mide en cuántas veces te caíste y decidiste levantarte sin odiarte.

— Natalie Portman

05/19/2026

📺 | Anne With An E (2017).

05/19/2026

Taal vez el espíritu no busca respuestas definitivas, tal vez busca momentos de claridad.

Y a veces esa claridad llega cuando estamos a punto de abandonar…

05/19/2026

FREUD EXPLICÓ POR QUÉ A VECES ODIAMOS A QUIEN AMAMOS

Hay personas que dicen:

“No entiendo por qué me molesta tanto.”
“Lo amo… pero a veces no lo soporto.”
“Siento cariño y enojo al mismo tiempo.”

Muchos creen que eso significa que el amor se terminó o que la relación está mal.

Freud dijo algo muy distinto; Lo llamó ambivalencia afectiva:

La capacidad de sentir amor y hostilidad hacia la misma persona al mismo tiempo.

Y no es raro.

Es humano.

Porque las personas que más importan también son las que más nos afectan.

Por eso pasa algo muy común:

• quien más te conoce puede herirte más
• quien más quieres puede desesperarte más
• quien más te importa puede provocarte enojo
• quien más te cuida también puede frustrarte

No significa que no ames.

Significa que el vínculo es real.

Freud observó que incluso los niños sienten amor y enojo hacia sus padres al mismo tiempo.

Y esa mezcla no desaparece en la adultez.

Solo se vuelve más compleja.

No es que estés confundido.

No es que seas inestable.

No es que la relación esté condenada.

La idea incómoda es esta:

Amar a alguien no significa sentir solo cosas bonitas.

Significa poder sostener sentimientos contradictorios sin destruir el vínculo.

Porque el amor maduro no es ausencia de conflicto.

Es capacidad de tolerarlo.

Entender eso, cambia algo importante:

Sentir enojo no significa que el amor terminó. A veces significa que el vínculo importa lo suficiente
como para afectarte de verdad.

Recolectado de una página que me gusta mucho🫧

Tengan un muy buen día!!

05/19/2026

Muchos creen que los aros de oro de Morgan Freeman son parte de su estilo inconfundible.

Pero tambien, detrás de ese brillo hay una historia mucho más antigua.

Freeman; explicó que el valor del oro que lleva en las orejas es suficiente para cubrir los gastos de su funeral si llegara a morir lejos de casa. No es un lujo. Es previsión.

La tradición viene de los marineros del pasado. Durante siglos, quienes navegaban por el mundo usaban pendientes de oro como una garantía silenciosa: si fallecían en un puerto desconocido, ese metal pagaría un entierro digno.

No era moda. Era responsabilidad.

Freeman adoptó ese símbolo con la misma lógica. Un recordatorio de que la vida es frágil, de que nadie está exento del destino, y de que incluso lo inevitable merece preparación.

En un mundo obsesionado con aparentar, él lleva un accesorio que habla de conciencia.

Porque a veces lo que parece decoración…
es memoria.
es historia.
es humildad frente a la muerte.

Y eso, curiosamente, dice mucho más que cualquier joya.

Recolectado por ahí…

05/19/2026

El niño que sobrevivió

De pequeño, Juan aprendió a callar para no llorar.
Creció fuerte, pero cansado.
Un día se permitió llorar como el niño que fue… y sanó como el adulto que es.

Reflexión:
Sobrevivir nos hace fuertes, pero sanar nos hace libres.

05/19/2026

En un café, un niño de unos cuatro años gritaba, se arqueaba, tiraba servilletas.
Su madre rusa se inclinaba sobre él y repetía como una oración:
"Por favor, cálmate, tú eres bueno, por favor".
En la mesa de al lado, una mujer de Shanghái con un hijo de la misma edad
Él comía arroz en silencio. Sin caprichos, sin gritos. Solo silencio.
Por dentro — como si fuera otra realidad.
1. Cuando el niño hizo la escena final tirándose al piso;
la mujer china se inclinó hacia la madre rusa y le preguntó:
"¿Por qué tienen tanto miedo de sus hijos?"
Ella no supo qué responder.
Porque sí - tenemos miedo.
Miedo de que no nos amen.
De que nos llamen crueles.
De arruinarles la psique.
Pero lo arruinamos nosotros mismos al negarnos a ser los mayores.
Ser mayor no signitica ser bueno.
Significa ser estable.
2. La madre de Shanghái explicó:
"En nuestra cultura no hay manipulaciones, porque no tenemos la costumbre de suplicar.
El niño no es el centro. Es un participante.
No apagamos la rabieta. No la dejamos empezar." No hay "¡bravo!" ni "déjame ayudarte".
Pero hay una calma firme que el niño percibe como seguridad.
Y en eso no hay rudeza. Hay límites.
3. No verás en China a una abuela corriendo
detrás de su nieto con una galleta.
Pero sí verás a un niño dando las gracias por un simple vaso de agua.
Porque allí el respeto es más importante que la comodidad.
Se trata de jerarquía.
Nosotros no criamos hijos, criamos pequeños reyes.
Y luego nos sorprendemos de que exijan en lugar de pedir amablemente.
Que tomen sin dar. Que impongan sin escuchar.
4. Cuando un niño grita y el adulto suplica, eso no es amor.
Es una rendición.
La disciplina no trata de gritar.
Sino de mirar a los ojos y decir:
"No es no."
Sin enfado. Sin excusas.
Simplemente porque tú eres el adulto.
El límite no es dureza.
Es cuidado con forma.
Los niños pueden entender mejor que nadie.

05/19/2026

Hubo un lugar donde quise quedarme, pero también tuve que irme.
Ahora en cada sitio, vuelve esa sensación de querer huir, como si en ningún sitio pudiera realmente pertenecer...

05/19/2026

(Resilience)

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