12/28/2025
Madre Tierra,
Gran Madre que sostiene todos los nombres y todas las formas,
me acerco a ti con el corazón lleno
de lágrimas que no han sabido salir.
Lágrimas antiguas,
estancadas en mi pecho,
pidiendo fluir hacia fuera.
Como las aguas de tus ríos secos,
cauces olvidados que aún recuerdan
cómo era correr libres,
cómo era nutrir la vida.
Mi cuerpo es como el tuyo, Madre.
Lo que duele en mí,
duele también en ti.
Mis lágrimas retenidas
son tus aguas agotadas,
anhelando brotar de nuevo
para humedecer la tierra,
para tocar raíces.
Duele vivir en un mundo que ha olvidado,
presencia, tacto, cuidado.
Un mundo que del cuerpo y de la tierra,
se ha separado.
Recuérdanos, Madre.
Recuérdame.
Recuérdanos que, en el fondo,
somos todos hermanos.
Hijas e hijos de tu mismo vientre,
pero con mil rostros diferentes.
Que no hay un “otro” verdadero:
ni entre humanos,
ni entre reinos,
ni entre especies.
Que el dolor de uno
resuena en todos,
y que el cuidado ofrecido a uno
alcanza al conjunto.
Recuérdanos que la vida se transforma en cada instante.
Que ser humanos es un dolor inmenso y una maravilla simultáneamente:
amamos con intensidad, nos apegamos con facilidad,
y al mismo tiempo, estamos llamados a dejar ir,
a aceptar que cada día, cada instante, podría ser el último.
Que mi corazón aprenda a sostener esta paradoja:
el amor profundo y la impermanencia,
la alegría y la pena,
la cercanía y la despedida.
Que cada lágrima sea un río que fluye,
recordando que todo cambia
y que, en cada cambio, hay vida.
La energía que me habita no es mía,
es un préstamo sagrado.
Agua de tus aguas,
sangre de tu sangre,
vida circulando por mí
por un tiempo breve.
Permite que mis lágrimas vuelvan a fluir,
como ríos que regresan a su cauce.
Que al llorar sane mi corazón
y sane también un poco el tuyo.
Que al sentir,
recuerde.
Que mis manos aprendan a cuidar como cuidan tus raíces.
Que mi cuerpo escuche como escucha la tierra.
Que mi presencia sea un gesto pequeño
de reparación y amor.
Aquí estoy, Madre. Hija tuya.
Hermana de todo lo vivo.
Tu cuerpo recordándose a sí mismo.
Volviendo a casa.
Volviendo al origen.