
24/08/2025
🌪️ Crecer en una familia rota, pero salir adelante 💪
Nací en medio del caos, en un hogar donde los gritos eran más comunes que los abrazos, donde las promesas se rompían más rápido que los platos contra el suelo. Crecer en una familia rota no fue sencillo. Aprendí desde pequeño a leer las miradas, a entender el silencio, a detectar cuándo era mejor callar para no encender una chispa más.
Muchos pensarían que con ese inicio uno está condenado a repetir la historia, a cargar las heridas como excusas, a dejar que la vida se nos escape entre culpas y resentimientos. Pero yo decidí lo contrario. No me aferré a la idea de ser víctima. Entendí que aunque no elegí el lugar donde nací, sí podía elegir el lugar hacia donde caminar.
Cada golpe emocional fue un maestro. Cada decepción me enseñó a no depender de lo que otros prometen, sino de lo que yo soy capaz de construir. Aprendí que la resiliencia no se trata de sonreír en medio del dolor, sino de no permitir que ese dolor me defina.
Hubo noches en las que me pregunté: ¿por qué a mí? Pero con el tiempo, cambié la pregunta: ¿para qué a mí? Y en ese cambio encontré respuestas. Comprendí que mi historia no era una condena, sino la chispa que me empujaba a romper patrones, a demostrar que sí se puede salir adelante aunque todo parezca en contra.
No me convertí en un héroe perfecto ni en alguien inmune a las cicatrices. Al contrario, las llevo conmigo. Pero ya no como cadenas, sino como pruebas de que sobreviví, de que no me rendí, de que transformé el dolor en fuerza.
Hoy miro atrás y agradezco incluso lo que me dolió. Porque fue ese dolor el que me obligó a crecer, a levantarme una y otra vez. Y si estás leyendo esto desde la herida, solo quiero que sepas que tu historia no te define: tu decisión sí.
No seas víctima de lo que viviste. Se autor de lo que vas a vivir