12/03/2025
Siempre invito a mis pacientes a escribir su propia autobiografía antes de que alguien más intente escribirla por ellas.
Porque nadie conoce tus silencios, tus batallas ni tus renacimientos como tú.
A veces somos nuestro peor juez: nos juzgamos con dureza, nos odiamos, nos despreciamos… y aun así, también tenemos la capacidad infinita de amarnos, abrazarnos y reconocernos.
Cuando te sientas a escribir tu autobiografía , algo dentro de ti se acomoda.
Te reconcilias con tu origen, miras tus pasos, observas cuántas veces repetiste el mismo camino buscando una salida… y ahí entiendes que nada fue en vano.
Tu biografía no es lo que otros dicen.
No es lo que murmuran.
Tu biografía es tu verdad, escrita con tus sombras y tu luz, con tus errores y tus aciertos, con tu pobreza emocional y tu riqueza interior.
Eres tú, sin filtros y sin máscaras.
Regálate ese acto de amor.
Siéntate contigo.
Escribe tu vida.
Reconócete, ámate, acéptate, reinvéntate.
Y nunca olvides esto:
Eres una extensión de lo divino.
Una chispa de Dios experimentándose en todas sus formas.
Por eso eres todos sus lados: fortaleza, fragilidad, oscuridad, brillo, caída y renacer.
Recuérdate ámate. Mary Gastelum