04/16/2026
💌 Mamita chula… hoy es tu cumpleaños
Hoy es tu cumpleaños, mamá…
y aunque el calendario lo marca como un día más, para mí el tiempo se detuvo en tu nombre.
Han pasado tres meses desde que te fuiste…
tres meses sin tu voz, sin tus manos, sin esa manera tuya de acomodar la vida para que todo pareciera posible.
Y aun así…
hoy no puedo hablarte desde la ausencia.
Hoy te hablo como si pudieras escucharme…
porque en el fondo sé que de alguna forma lo haces.
Feliz cumpleaños, mamita chula.
Hoy me acuerdo de ti en todo.
En la luz que entra por la ventana.
En la cocina, en tus cosas, en cada rincón donde dejaste belleza.
En mi forma de pensar, de sentir, de sostenerme… incluso cuando me estoy rompiendo.
Me haces tanta falta, mamá…
Tanta…
Me haces falta para contarte todo lo que está pasando,
para decirte las cosas simples y las profundas,
para escucharte decirme: “todo va a estar bien”, aunque no supieras cómo.
La vida… se ha vuelto más dura sin ti.
Más pesada.
Como si me hubieran quitado ese lugar donde podía descansar sin explicaciones.
Pero sigo aquí, mamá…
tratando de cumplir lo que me pediste.
Cuidar a mi papá.
Cuidar a mis hermanos.
Lo estoy haciendo… de verdad lo estoy intentando con todo lo que tengo.
Ayer llevamos a papá al doctor…
Y fue un día difícil.
Su demencia vascular ha avanzado mucho.
Ha tenido episodios muy duros, momentos en los que se pierde, en los que se asusta, en los que ya no entiende del todo el mundo.
Y el doctor… con esa voz que intenta ser profesional pero que duele…
me dijo que tal vez, por su seguridad, deberíamos considerar un nursing home.
Mamita…
Sentí que el piso se me movía.
Salimos de ahí…
y en el coche, tu compañero de vida… el hombre con el que compartiste todo…
se soltó a llorar.
Como niño.
Me miró y me dijo:
—Por favor… no me lleves a un lugar así.
Quiero estar en mi casa.
Mamá…
¿Cómo se hace eso?
¿Cómo se sostiene ese dolor sin romperse?
Le dije que no.
Que claro que no.
Que vamos a hacer todo lo posible para que se quede aquí… con nosotros… en su casa… en lo que aún reconoce como suyo.
Pero al mismo tiempo… sentí miedo.
Miedo de no poder.
Miedo de no ser suficiente.
Miedo de no saber tomar las decisiones correctas.
Y ahí… en ese momento…
te necesité más que nunca.
Te necesité para preguntarte:
¿Cómo le hacías, mamá?
¿Cómo sabías cuándo ser fuerte… y cuándo ser suave?
¿Cómo encontrabas palabras de aliento cuando todo parecía desmoronarse?
¿Cómo no te rendías?
Yo no sé si soy tan fuerte como tú…
A veces siento que no.
A veces siento que me falta algo… que tú sí tenías.
Esa claridad.
Esa firmeza.
Esa capacidad de sostener la vida incluso cuando dolía.
Pero luego… respiro…
y entiendo algo que me calma un poco:
Que algo de ti vive en mí.
Que cada vez que no me rindo…
cada vez que abrazo en lugar de huir…
cada vez que elijo cuidar… aunque me duela…
eres tú.
Eres tú viviendo a través de mí.
Mamita chula…
Te extraño tanto.
Te extrañamos todos.
Eres la mujer que más admiro en este mundo.
Y no lo digo desde la nostalgia…
lo digo desde la verdad más profunda que conozco.
Fuiste amor.
Fuiste fuerza.
Fuiste refugio.
Fuiste raíz.
Y lo sigues siendo… aunque no te vea.
Hoy, en tu cumpleaños, no puedo abrazarte…
pero puedo honrarte.
Puedo seguir adelante.
Puedo cuidar a los que dejaste en mis manos.
Puedo intentar vivir con la dignidad que tú me enseñaste.
Y también puedo pedirte algo…
Si puedes…
si en ese lugar donde estás Dios te lo permite…
ven a verme.
Aunque sea en un sueño.
Uno bonito.
Uno donde pueda mirarte,
escucharte,
sentir que todo esto… aunque duela… tiene sentido.
Te amo, mamá.
Te amo más allá del tiempo,
más allá de la ausencia,
más allá de este mundo.
Y hoy… en tu cumpleaños…
te celebro con lágrimas…
pero también con un amor que no se va a acabar nunca.
Tu hija…
la que sigue aprendiendo a ser fuerte…
pero que todavía necesita a su mamá. 💛