04/16/2026
A veces creemos que para tener fe debemos estar fuertes, completos, sin dolor, pero la fe real no niega la herida, la atraviesa.
Seguir herida no es señal de debilidad, es señal de proceso. Es caminar con preguntas, con partes rotas, con emociones que aún no se ordenan; y aun así, elegir no soltarte de Dios.
Porque la fe no siempre se ve como certeza.
A veces se ve como alguien que, aunque no entiende, decide quedarse.
Tu herida no te aleja de Dios, puede ser el lugar exacto donde Él te está encontrando.