01/07/2026
Los hombres también cargan heridas antiguas, silencios heredados, mandatos que les enseñaron a ser fuertes
cuando lo que necesitaban era ser sostenidos.
Sanar lo masculino no es endurecerlo ni corregirlo, es permitirle sentir sin vergüenza.
Ellos también se cansan de ser el pilar, de dar sin pedir, de amar sin saber si serán elegidos por quienes son y no por lo que proveen.
La sanación masculina comienza cuando se les mira con el alma, cuando se valida su ternura, cuando su sensibilidad deja de ser cuestionada y se convierte en sabiduría.
Porque los hombres sanados
no temen amar,
no temen sentir,
no temen mostrarse.
Todos somos importantes ✨🤍