02/14/2023
En una sociedad donde la capacidad de manejar la frustración es tan pobre, el sentimiento que genera quedarse en visto no es más que el mal manejo de la ansiedad ante el simple hecho de recibir o no una respuesta a un mensaje. Nos cuesta aceptar que simplemente no fuimos leídos o no queremos ser leídos, esto produce un disconfort tan grande que no somos capaces de imaginar que sencillamente la otra persona puede estar ocupada.
El mundo nos acostumbró a tener al Otro a un click de distancia, pero no nos enseñó que ese Otro tiene una vida y que no necesariamente debe responder con inmediatez a nuestros requerimientos.
Una herramienta para superar este sentimiento es respetar el silencio. Entender que la ausencia de respuesta ya es una respuesta y sobre todo aprender a ser selectivos con él “cómo” nos comunicamos, qué mensajes enviamos, con qué claridad lo hacemos y que medio usamos.
Aprender a comunicarse de manera asertiva en un medio social donde la intimidad cada vez se aloja más del lado de lo público y menos de lo privado es un reto que inevitablemente debemos asumir diariamente, aunque con cierta ventaja debo mencionar, pues solo tu decides que dejas que otros vean y que guardas para ti. El problema es que esa ventaja puede verse diluida por la necesidad de figurar.