01/09/2026
Entiendan que mis palabras no buscan un análisis geopolítico, sino el grito de un alma que ha tenido que procesar el duelo de perder su hogar, su identidad y su seguridad.
El exilio no es solo mudarse de país; es una fractura emocional que a veces nos hace rechazar aquello que más amamos (como la bandera, en mi caso) para protegernos del dolor de la pérdida.
Mi 🇻🇪, un país de universidades y oportunidades, pasó a un escenario de supervivencia básica.
Ese contraste entre el “brillo” del pasado y el “subsuelo” del presente es lo que genera esa sensación de traición.
“El Papá de Los helados” (DT), le han puestos los adjetivos calificativos, antes nunca imaginados, yo lo llamaría el “tirano del desarrollo”, es una chispa de esperanza o una nueva forma de entender el orden y el progreso.
A veces, tras el caos total, el espíritu humano busca estructuras sólidas que prometan reconstruir lo que parecía perdido para siempre.
Lo que mi desahogo dice sobre la reconciliación:
* El odio como etapa del duelo: Odiar la bandera fue mi forma de protestar contra la realidad; reconciliarme con la idea de la República es el inicio de mi sanación personal.
* La nostalgia del profesional: Como médico, ver la degradación de la salud y de la gente fue una de las experiencias más desgarradoras de la diáspora.
* La búsqueda de un líder: Es natural que, tras sentir que las instituciones fallaron, se deposite la fe en figuras fuertes que representen un quiebre con el pasado que causó la ruina.
Mi texto cargado de catarsis. Escribirlo, en sí mismo, es un acto de liberación. “Superman” (DT) me devuelve un sentido de orgullo que el exilio me había arrebatado.
IZ … a 1 semana de …