04/26/2026
Max Planck (1858–1947) fue un físico teórico alemán reconocido mundialmente como el padre de la física cuántica. Su descubrimiento de que la energía no se emite de forma continua, sino en “paquetes” discretos llamados cuantos (quantum), marcó el fin de la física clásica y el inicio de una nueva era científica. Por este trabajo fundamental, recibió el Premio Nobel de Física en 1918.
A pesar de su descubrimiento revolucionario, Planck era un científico conservador que inicialmente vio sus propios hallazgos como un “acto de desesperación” matemática, más que como una realidad física definitiva. Entre su hallazgos más notables destacan: 1) La constante de Planck; 2) La ley de Planck y 3) La Ley espectral de la radiación de un cuerpo negro, entre muchas otras.
Fue un mentor y amigo cercano de Albert Einstein, siendo uno de los primeros en reconocer la importancia de la teoría de la relatividad.
Su vida personal estuvo marcada por la tragedia, perdiendo a casi todos sus hijos en guerras o por enfermedades, y viendo su hogar destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, su nombre perdura en la Sociedad Max Planck, la red de institutos de investigación más prestigiosa de Alemania.
Indagó en la filosofía de la consciencia, ya que muchos de sus experimentos (tal como los de Schrödinger y Wigner ambos premios Premios Nobel, posteriores), solo tenían sentido si estaba presente la consciencia y la percepción. De ahí su célebre frase: “La ciencia no puede resolver, el último misterio de la naturaleza. Y eso se debe a que, en última instancia, nosotros mismos somos parte del misterio que tratamos de resolver…” Frase similar, que se usa hoy en la Neurociencia, el problema es la consciencia tratando de entenderse a sí misma…