02/26/2026
ENTRE EL CUIDO Y EL EMPLEO: VIVIENDO EN MODO DE SOBREVIVENCIA…
Anoche hablaba con un amigo que cuida a su mamá con demencia sobre lo difícil que es compaginar el rol de cuidador con la vida laboral. Es como tener dos trabajos a tiempo completo. A veces estás tan cansado(a) que tu mente no está presente en ninguno de los dos roles. Se duerme poco y en ocasiones se sufre mucho. Y mientras más te demanda el trabajo, mayor es el riesgo de cometer errores… errores que pueden parecer tontos pero se acumulan, o errores tan grandes que pueden costarnos la reputación profesional.
A modo de ejemplo, les cuento mi experiencia de diciembre: mientras mami estuvo en casa, tuve 5 juicios en su fondo y una apelación. Me levantaba temprano a atender a mami, a hacer las tareas de la casa, a cocinar, para en la tarde sentarme a trabajar hasta tarde en la noche. Y aunque técnicamente mi oficina estaba de vacaciones, yo tuve apenas unos días de descanso. Y como parte de ese proceso, tengo que confesar que el escrito de apelación estuvo por debajo de lo que yo sé que puedo hacer. ¡Yo estaba exhausta! Cuando mami regresó a PR, estuve casi una semana durmiendo días de 12 horas para quitarme el cansancio acumulado.
Así también transcurrió mi vida con papi. Empezando mi carrera como abogada, hacía malabares para cumplir con mis tareas, siempre cansada, de mal humor, detestando mi trabajo. Y aun cuando entró al hogar de cuido, seguía en las mismas, porque el poco tiempo libre que tenía era para estar con él. Me costó todo lo que para mí era importante: mi matrimonio, mi paz, mi salud mental y física. Adopté muchos comportamientos tóxicos para sobrevivir e hice cosas de las que hoy me arrepiento, para lidiar con el dolor de la pérdida. El Alzheimer fue para mí una “doble muerte”, porque perdí poco a poco al papá que conocí mucho antes de su muerte física.
Así que créanme cuando les digo que puedo entender el agotamiento de cada uno de ustedes. Quizás por eso hoy soy tan enfática en el auto-cuidado… En el proceso de ser cuidadora me perdí como mujer y como persona. No es hasta ahora que puedo realizar cuánto me afectó eso. Y he descubierto algo importante: cuando descanso mejor y me cuido más, incluso la litigación —que sé que no es lo que quiero hacer el resto de mi vida— se vuelve más llevadera.
En los próximos días voy a compartir algunas de las estrategias que he aprendido para mi auto-cuidado como cuidadora. Entre ellas, he tenido que decidir no grabar videos para mi página por ahora. A veces, cuidarse implica sacrificar unas cosas en favor de otras igualmente importantes.
Pero aquí seguimos, con lo poco que se pueda.
Si eres cuidador(a), ¿cómo estás manejando el cansancio en esta etapa de tu vida? Te leo en los comentarios. Este proceso es más llevadero cuando nos apoyamos unos a los otros. 🩵