01/08/2026
Durante décadas se construyó una narrativa equivocada que nos llevó a crear generaciones enteras de enfermedad crónica.
La epidemia global de obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hígado graso, inflamación crónica y cáncer metabólicamente asociado no nació de la proteína ni de la comida real.
Nació del exceso de carbohidratos refinados, azúcares añadidos y productos ultraprocesados, promovidos como base de la alimentación.
Por eso es un paso importante que, finalmente, los carbohidratos refinados bajen en la pirámide.
No es ideología. Es biología.
Lo que muchas personas aún no comprenden es esto:
👉 El tejido adiposo es el principal reservorio de toxicidad ambiental (xenobióticos, pesticidas, plásticos, disruptores endocrinos).
👉 A mayor adiposidad, mayor carga tóxica, mayor inflamación y mayor resistencia a la insulina.
👉 Metales pesados, micotoxinas, infecciones virales y carga ambiental aumentan directamente la resistencia a la insulina, incluso sin exceso calórico.
👉 Insulina crónicamente elevada bloquea la reparación, acelera el envejecimiento y crea el terreno biológico para enfermedad.
El mundo está moviéndose hacia una realidad inevitable:
disminuir carbohidratos refinados para poder regular insulina.
Ese es el eje central de la longevidad, de la prevención real y de la creación de un terreno biológico saludable.
La discusión no es ideológica ni emocional.
Es fisiológica.
La nutrición del futuro no se basa en dogmas ni en platos genéricos.
Se basa en estado metabólico, carga tóxica y señalización hormonal.
Y ese cambio no es opcional. Es necesario.
Lcda. Teresa Rodríguez Bonilla, RDN, IFNCP, LDN, CLT
Functional & Integrative Dietitian
Metabolic & Precision Nutrition | Nutrigenomics & Epigenetics
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